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Nueva fuente de energía limpia: electricidad por ósmosis

Noruega se aventura por nuevos caminos en la generación de energía. Allí se inauguró la primera central eléctrica por ósmosis del mundo. Se espera que este sistema sirva en el futuro para generar energía renovable.

Tras diez años de duro trabajo de investigación, el martes fue inaugurada en Noruega una pequeña central eléctrica que generará energía limpia a través de un método innovador, aprovechando el principio físico de la ósmosis.

 "Estamos orgullosos de que en estos tiempos en los que hay grandes desafíos climáticos y una creciente demanda de energía limpia podamos presentar una fuente de energía renovable que hasta ahora no fue utilizada", comentó Bärd Mikkelsen, jefe de la empresa estatal de energía de Noruega, Statkraft.

 La fuerza de la ósmosis

 Según la RAE, la ósmosis es un principio basado en el paso de disolvente pero no de soluto entre dos disoluciones de distinta concentración separadas por una membrana semipermeable.

 La membrana contiene poros de tamaño molecular tan minúsculos que no dejan pasar las moléculas grandes, pero sí las pequeñas. Así, por ejemplo, dejan pasar las moléculas del azúcar, pero no las de la sal, que son mayores.

 La turbina de ósmosis de la central en Tofte, en la comunidad de Hurum, utiliza la presión del agua que se produce al poner en contacto agua dulce y salada, separadas por una membrana.

 

Las moléculas saladas tienen el afán de traspasar la membrana para alcanzar el agua dulce, pero no pueden porque son retenidas. Sin embargo, el agua dulce sí puede circular hacia el agua salada porque su moléculas son de menor tamaño y pasan a través de la membrana sin ningún problema. A través de este fenómeno físico se produce una sobrepresión en el agua salada que activa la turbina generadora de electricidad.

 Realeza y elogios

La inauguración de la planta contó con la presencia de la princesa Mette Marit y con los elegios de los defensores del medio ambiente. "Es grandioso que una empresa tan grande apueste por las energías renovables", afirmó Rasmuss Hansson, jefe noruego de la fundación medioambiental World Wide Fund For Nature (WWF).

"Gracias a la fuerza de la ósmosis la energía podrá ser producida ‘con la naturaleza' y no ‘en contra de la naturaleza'", afirmó Sverre Gotaas, jefe de desarrollo de la compañía estatal Statkraft.

 En principio, la central será usada como prueba piloto mientras se sigue desarrollando esta nueva técnica de obtención de energía. Su rendimiento es todavía limitado, en comparación con otras fromas de generación de energía. La planta de Tofte produce actualmente sólo la energía suficienta para una cafetera. Para mejorar el rendimiento, se requerirá seguir desarrollando las membranas utilizadas en el proceso.

 Statkraft se propone iniciar el año 2015 la contrucción de una planta eléctrica basada en este principio, que pueda operar comercialmente. Se proyecta que tenga un rendimiento de 25 megawatios/hora y que pueda abastecer a cerca de 10.000 hogares.

 Autora: Ana Sánchez Granado /DPA/AFP / Editora: Emilia Rojas Sasse

La vida antes de los Dinosaurios

Infierno en tierra de dioses

En cada casa, una carpeta desgastada guarda papeles de un secuestro, una tortura, una desaparición. La locura se respira en el Estado indio de Cachemira, disputado con Pakistán desde hace 60 años. Una guerra eterna. Uno de los paisajes más bellos de la Tierra. Cuarta entrega de esta serie de reportajes de autor en los conflictos olvidados.

Amanezco en el hotel Haipur Inn, en Nueva Delhi. No hay bichos en las grietas de las paredes ni en las irregularidades del suelo ni en las arrugas de las sábanas empapadas de mi sudor (estamos a 47 grados). El cuarto de baño, todo él de un mármol gris barato, que evoca el de las mesas de los forenses o el de las lápidas del cementerio, está limpio al modo en que están limpios los cuartos de baño de los cuarteles. Hay una ducha con una alcachofa metálica de la que sólo sale (por fortuna) agua fría. La bañera está compuesta de varias piezas, también de mármol, hábilmente ensambladas. Se trata de un trabajo portentoso, de alguien muy obsesivo o muy desocupado. También de alguien muy pobre. He dormido (es un decir) con el ventilador del techo a tope, calculando que ningún mosquito sería capaz de trabajar bajo su corriente, pero preocupado por la posibilidad de que se saliera de su eje y aterrizara dando vueltas sobre mi cuerpo desnudo. Tras ducharme, he sacado con el móvil una foto del cuarto de baño (no sé por qué esta obsesión de retratar las bañeras, los lavabos, las tazas de los retretes y las cisternas de los hoteles en los que hago noche).

Mientras voy de un lado a otro, aturdido por el calor, intentando recordar qué hago tan lejos de casa, escucho el ajetreo del tráfico. Ayer por la noche, viniendo del aeropuerto, comprobé que aquí se conduce con una mano en el volante y con la otra en el claxon. Los coches y las motos parecen extraños animales parlantes que se saludan o se insultan cada vez que se cruzan. Al poco, uno se acostumbra, y si se produce un silencio de dos o tres segundos, cree que se ha acabado el mundo.

Todavía sentado en el borde de la cama, revisando los tobillos en busca de la picadura de algún animal o de una reacción alérgica a los ácaros del colchón, imagino que todo ese movimiento exterior, todo ese griterío que se da a 47 grados de temperatura, sucediera debajo del agua. Nueva Delhi, entera, debajo del agua, yo debajo del agua, el conserje de este hotel barato debajo del agua, los mendigos debajo del agua, las carnicerías y las pescaderías con moscas debajo del agua, los cadáveres debajo del agua... Glup, glup, glup.

Reconozco esta pobreza limpia; crecí en ella. En realidad, es una suciedad con aspiraciones, una suciedad desinfectada a base de zotal. El suelo tiene el resplandor opaco que producen los detergentes de mala calidad, los jabones duros, fabricados con los restos del aceite sucio que se recoge de las sartenes negras. En cuanto a las sábanas, no son blancas, aunque quizá lo fueron en algún momento de su vida, al principio; luego han evolucionado hacia este blanco sucio, este blanco roto, podríamos decir. No es el blanco lo único que está roto en esta habitación, en este hotel, en este país, en este mundo. Cuando sacudo los zapatos, como hacía de pequeño antes de ponérmelos, me sorprende que no salga de ellos ninguna cucaracha. En cierto modo, me decepciona no haber regresado del todo a mi infancia, pero es que tampoco he venido aquí a escribir sobre mi infancia. A ver si te centras.

Ya en la calle, se me acerca una niña india hiperrealista, como si hubiese salido de la cabeza de Antonio López o del pincel de un pintor flamenco. Quiere rupias hiperrealistas, que no llevo, por lo que le doy dólares impresionistas que celebra con asombro. El tráfico y las calles son realistas, a secas; costumbristas más bien. Se detiene uno cinco minutos en una esquina (es lo máximo que se puede permanecer fuera del coche sin perecer de asfixia) y ve pasar ante él cien escenas de costumbres, cien estampas que ha visto previamente, antes de viajar a este lejano país, en enciclopedias y libros de viajes. La miseria es costumbrista, la muerte es costumbrista, el cemento agrietado es costumbrista, las ratas son costumbristas. Cuando un golpe de calor mata a alguna de las personas que viven en la calle (las hay a millones y mueren como moscas), la recogen unos señores realistas y santas pascuas. Aunque no es fácil mitificar el realismo costumbrista, muchos extranjeros lo consiguen gracias a la espiritualidad. La espiritualidad es surrealista si tenemos en cuenta que en este país hay trescientos millones de dioses, todos en activo. Miles de europeos y americanos vienen una vez al año a purificarse con su yogui de guardia, lo que repercute en el PIB, enhorabuena. La vaca es el animal sagrado por antonomasia (¿qué rayos querrá decir antonomasia?), pero todos los animales lo son en una u otra medida, de manera que si entra en tu casa un mono o una rata y se llevan algo del frigorífico, has de dejarlos hacer. Los Beatles, desde el punto de vista de la fijación del cliché espiritual, hicieron mucho daño a los indios y a los occidentales. También Octavio Paz, que vivió a cuerpo de embajador seis años en este país, del que obtuvo poemas e ideas y libros, y quizá, en parte, el Premio Nobel. Luego llegarían los actores famosos con mala conciencia y los hippies tardíos y los cantantes de éxito, todos con su ONG portátil y poscolonial debajo del brazo. Anuradha Roy, joven escritora aborigen, mantiene que la mística india es un invento occidental. "En el Mahabharata", añade, "ya está lo que refleja a la India con profundidad y belleza: el materialismo, las intrigas, la codicia y la violencia".

Además de los trescientos millones de dioses, en la India hay más de mil millones de individuos, dieciocho lenguas oficiales y más de mil dialectos. El número de millonarios, como el de pobres, es difícil de calcular, pero nueve de ellos (de los millonarios) están situados entre los cincuenta primeros de la lista Forbes (no hay de momento lista Forbes de los más pobres). La India está dividida en 29 Estados, donde se practican distintas religiones, entre las que el hinduismo es dominante. Pero, como explica el citado Octavio Paz en Vislumbres de la India, esta religión constituye un conglomerado tal de creencias que cuando dices hinduismo no sabes en realidad de qué hablas. Lo mismo sucede cuando pronuncias la palabra India, cuya realidad poliédrica sólo es accesible al entendimiento a través de sus tópicos.

Dos. Hospital psiquiátrico

Huyendo del calor y de los tópicos, cogimos un avión y nos fuimos a Cachemira, región situada al norte y que hace frontera con Pakistán y China. La Cachemira india posee dos capitales, una de invierno y otra de verano; de modo que, cada seis meses, los funcionarios toman sus archivos, sus ordenadores, sus máquinas de café, sus sellos, sus tampones, también a sus familias, y viajan disciplinadamente de Srinagar a Jammu o viceversa. Esta esquizofrenia administrativa parece la antesala de la locura cotidiana que se respira en el Estado, donde hay una concentración desusada de enfermos mentales. Claro, que también es desusado el número de militares que patrullan las calles, y el de civiles torturados, y el de mujeres violadas, y el de desaparecidos, y el de muertos, y el de mutilados, y el de encarcelados, como si una cosa (la excesiva presencia militar, la tortura, las desapariciones, los crímenes, las mutilaciones y la prisión) llevara a la otra (la locura).

El doctor B. B. (prefiere que ocultemos su nombre) es un psiquiatra de 31 años que trabaja en Srinagar, la capital de verano, en la que nos encontramos, para la organización Médicos Sin Fronteras (MSF).

-Antes de 1989 -dice-, el número de pacientes psiquiátricos era de seis mil al año. En el último año se han visto cien mil.

-¿Y a qué se debe tal aumento?

-Al conflicto político.

El conflicto comenzó con la independencia de la India, en 1947. Al trazarse la frontera de este país con Pakistán, gran parte de Cachemira cayó caprichosamente del lado de la India, lo que la condenó a convertirse en un objeto permanente de disputa entre los dos países. A finales de los ochenta y principios de los noventa, el conflicto se agravó debido al empuje de los movimientos independentistas, brutalmente reprimidos por el Ejército indio. La situación de Cachemira parece, de hecho, la de un país ocupado militarmente por una potencia extranjera. Resulta imposible dar dos pasos sin sentir el aliento de un fusil en la nuca. Incluso en medio del campo, rodeados de la nada más absoluta, se puede ver detrás de cada árbol a un soldado indio con el dedo en el gatillo del rifle.

Las leyes indias proporcionan cobertura e impunidad a los grupos militares o paramilitares implicados en la represión. Tu casa puede ser asaltada a cualquier hora del día o de la noche sin control judicial alguno. Tu mujer y tus hijos pueden ser violados en el transcurso del registro; tú puedes ser raptado y torturado, cuando no asesinado, y tu vivienda puede ser destruida u ocupada sin que las leyes te protejan de estos abusos. Ni una sola denuncia ha prosperado, ningún militar o paramilitar ha sido condenado. De acuerdo con un informe de Médicos Sin Fronteras basado en 510 entrevistas llevadas a cabo en dos áreas rurales (Kapwara y Bagdam), entre 1989 y 2005 fueron frecuentes los allanamientos de morada, los cacheos, los registros de poblaciones enteras en los que los habitantes eran congregados en la plaza del pueblo. Los daños a la propiedad y el incendio de casas eran normales. El 73,3% de los entrevistados manifestó haber presenciado abusos físicos y psicológicos, así como humillaciones y amenazas, mientras que el 44,1% los había vivido. Durante ese periodo, siempre según el informe de MSF, una de cada seis personas había sido detenida legal o ilegalmente (no hay frontera entre una cosa y otra). El 76% de los detenidos manifestó haber sido torturado durante la detención.

El reflejo de esta conflictividad es, en la salud mental, demoledor. Al estrés postraumático, la estrella de los cuadros sintomáticos, le siguen los desórdenes de ansiedad, las depresiones y la adicción a las drogas (cannabis, opio y hasta alcohol, lo que llama la atención tratándose de una población mayoritariamente musulmana). Han subido también los niveles de violencia doméstica y de agresiones sexuales.

"Podemos afirmar sin ningún matiz", dice el doctor B. B., "que se trata de una sociedad desestructurada, enferma. Hay dentro de las personas una gran furia que ignoran cómo manejar. El cachemir no era violento y es violento, no era arrogante y es arrogante. Aunque yo mismo no he vivido el trauma de la guerra directamente, soy víctima de él porque me siento frustrado. Cuando salgo de Cachemira y me comparo con quienes me rodean, al tomar distancia, me doy cuenta del tamaño de mi trauma. Hasta la hospitalidad, que era un rasgo característico de nuestra cultura, se está perdiendo".

La conversación se produce en el único hospital psiquiátrico de la región, que tiene dos zonas, una para pacientes ambulatorios y consultas, y otra para internos. Esta última consta de varios módulos dispuestos en torno a un patio central en el que pastan cuatro ovejas, quizá las cuatro locas. Los módulos, que disponen de dos hileras de camas, recuerdan a los galpones militares. El recorrido por las instalaciones te deja mal si estabas bien, e irrecuperable si te encontrabas mal. La dureza de lo que ven los ojos se multiplica por el penetrante olor de los desinfectantes. La sala donde se encierra a los enfermos agresivos es directamente una mazmorra medieval. Hasta hace poco, en este hospital se administraba el electroshock sin anestesia, introducida recientemente por MSF.

"El conflicto", insiste B. B. mientras nos muestra las instalaciones, "ha creado un desorden mental que contamina la vida cotidiana de los cachemires. Aquí, en el día a día, es normal que la policía detenga a alguien y que desaparezca o aparezca al día siguiente en unas condiciones tales que tenga que ser hospitalizado. Mis cuatro primos, hermanos entre sí, fueron un día acorralados y golpeados por el Ejército delante de su anciano padre. Luego se los llevaron al centro de interrogatorios, donde permanecieron tres meses. Los colocaron, junto a otros cuarenta o cincuenta detenidos, en un lugar donde apenas cabían y que no tenía calefacción, aunque estaban en invierno. La rutina diaria consistía en introducirlos en un tanque de agua hasta que casi se asfixiaban. Les echaban pimienta en los ojos; los dejaban desnudos delante de los otros, para humillarlos; los amarraban de los pies y los colgaban boca abajo, introduciéndolos en tanques con agua. A uno de mis primos le aplicaron corrientes eléctricas en el pene. A los tres meses los soltaron sin ninguna acusación. Ninguno de ellos tenía relación alguna con actividades políticas".

Tres. El cementerio

Ahora estamos en un cementerio compuesto de mil tumbas, todas llenas. Sus ocupantes son hombres, mujeres y niños que han muerto en manifestaciones o han sido asesinados por el Ejército indio. Nuestro guía, Abdul Hamid, dice que hay cientos de cementerios como éste en Cachemira. Nos detenemos delante de cada una de las lápidas, como si hiciéramos un vía crucis, para escuchar una brevísima biografía de los fallecidos. A veces tropezamos con cuerpos sin biografía, como el de este niño de dos años que fue asesinado, nos explica Hamid sin énfasis, cuando su madre le daba el pecho. Sobre su tumba crecen flores silvestres. Hay gorriones y mirlos por todas partes. Si levantas la vista, ves el Himalaya, todavía nevado, al fondo. Junto al cementerio, en un descampado, unos jóvenes juegan al críquet vigilados por soldados del Ejército indio siempre a punto para disparar. El día es soleado.

Cuatro. Resistencia civil

La gente de MSF me facilita una entrevista con Khurram Parvez, de 32 años, coordinador de varias organizaciones civiles unidas por el respeto a los derechos humanos tal como los entiende la Carta de Naciones Unidas. Nos dice que en Cachemira está concentrada casi la mitad del Ejército indio (500.000 soldados), cuya presencia ha ocasionado en las dos últimas décadas setenta mil muertos y ocho mil desaparecidos. Nadie es capaz de dar una cifra de detenidos, pero las asociaciones de derechos civiles calculan que no serán menos de dieciocho mil. Estas cifras, añade, son las más espectaculares, pero a ellas habría que añadir la de los torturados y la de las mujeres o adolescentes violados. "Esta situación", concluye, "ha convertido en violenta a una sociedad que no era violenta".

Parvez es un hombre pausado, elegante, algo flemático. Se expresa sin agresividad, pero cada una de sus frases está cargada de razón. Como las asociaciones a las que representa, es partidario de una solución pacífica al conflicto, y esgrime las resoluciones de la ONU, sistemáticamente incumplidas por el Gobierno indio, que posibilitarían esa solución. Cuando le preguntamos por qué un conflicto tan cruel merece tan poca atención por parte de la prensa internacional, utiliza los dedos de la mano izquierda, a modo de las cuentas de un ábaco, para enumerarlas.

"Primero: este conflicto es de los más largos del mundo. Segundo: la imagen que la India tiene en Occidente es la de un país de Gandhis, como si aquí no fuera posible la violencia. Tercero: ha habido tres guerras entre Pakistán y la India por Cachemira, pero ahora se ha reducido a un conflicto musulmán, lo que ha empeorado su imagen. Cuarto: todo el mundo tiene miedo a la independencia de Cachemira porque está rodeada de cinco países, todos con intereses en la región. Quinto: la imagen exterior de la India, que es la de una democracia, no favorece la resolución del conflicto. Si la causa del Tíbet recibe tanta atención mediática, es porque detrás está China, que se percibe como un país no democrático".

A lo largo de la conversación aparecen otras causas. Cachemira tiene, por ejemplo, unos recursos hídricos excepcionales (el 35% de la electricidad del norte de la India se genera aquí), lo que significa que si el cambio climático fuera a peor, iría a peor también el conflicto. En todo caso, Parvez está seguro de que los conflictos internacionales que no llaman la atención en Europa no se resuelven nunca, de ahí su interés por esta entrevista. Perdida la confianza en la justicia india, sólo les queda el recurso a la publicidad y a los tribunales internacionales, a los que están derivando todas las causas pendientes.

Ya al despedirnos, y como pidiendo excusas por su dificultad para levantarse, nos confiesa que su pierna derecha es artificial. La perdió en 2004, al pasar su coche por encima de una mina antipersonal, mientras trabajaba como interventor de unas elecciones locales. Murió su mejor amiga, que iba con él, y su chófer. Hay muchas minas de este tipo a ambos lados de la zona de control, en la frontera con Pakistán.

Cinco. HuérfanosEntre entrevista y entrevista, en un momento que habíamos decidido dedicar al descanso, nuestro traductor de urdu, que trabaja como consejero de salud mental para MSF y cuya identidad preservaremos, deja caer un asunto que no formaba parte de nuestra agenda: el de los huérfanos. No existen cifras oficiales, pero se calcula que podría haber unos cuarenta mil. Aunque a los huérfanos, en la cultura musulmana, los acoge tradicionalmente la familia, aquí se ha perdido ya esa capacidad. Queda a nuestra imaginación la situación de estos críos.

Seis. Miscelánea

A) Tahira Begum, de 35 años: "Mi esposo desapareció hace siete años, en el transcurso de un viaje a Nueva Delhi. Desde entonces he recorrido todas las cárceles de Cachemira en su busca. Tengo tres hijos, de 15, 12 y 8 años. El del medio, que tenía ocho cuando su padre desapareció, lloró tanto que perdió la visión. La ha recuperado en parte, pero está siempre solo, no habla con nadie".

B) Giul Shan Begum, de 40 años: "Mi cuñado era militante separatista. El Ejército vino a esta casa, se lo llevó aquí cerca y lo golpearon hasta la muerte. Explico esto porque mi cuñado, al ser militante, corría ese peligro. Pero mi hijo era un chico que vendía fruta. Eran las seis de la tarde y volvía del mercado con otras tres personas cuando unos militares lo apresaron. Cuando me avisaron, fui con un grupo de personas al campamento militar. Me dijeron que lo tenían allí, pero que lo iban a soltar. Todos los días nos decían lo mismo. Denunciamos el hecho. Luego entramos en contacto con una sección de la policía, por si podían influir en su liberación. Los oficiales nos dijeron que sabían que mi hijo era inocente y que había que soltarlo. La persona que nos dijo que era inocente conocía a los jefes. Le pedimos que hiciera algo y nos pidió dinero. Reunimos 20.000 rupias y se las dimos. Hoy, a las cinco de la tarde, nos dijo este hombre, van a soltarlo; vete a casa, prepara una comida y una fiesta. A las cinco no llegó. Sólo Dios sabe quién se quedó con el dinero. Lo buscamos por todas las cárceles, incluida la más grande, que está en Delhi. He seguido gastando dinero en intermediarios, incluso vendí un anillo de oro. Nuestra situación económica se vino abajo. Con todo este drama, tengo problemas de corazón que han evolucionado hacia una diabetes. Ayer tuve que llevar a mi marido al médico porque ha enfermado física y mentalmente. Un sobrino mío montó una tienda de mecánica para ayudarnos, porque tenemos una hija pequeña, y vinieron las fuerzas especiales de la frontera, cogieron a mi sobrino y se lo llevaron. De esto hace nueve años. Fuimos al campamento militar y nos dijeron que lo soltarían en tres o cuatro días, pero apareció muerto en la carretera".

C) Bilal Ahmad, de 25 años: "Un día, cuando tenía 12 años, vinieron a casa unos renegados (ex militantes independentistas vendidos a las fuerzas de ocupación indias) y se llevaron a mi padre. Apareció al día siguiente, muertos a tiros, en el pueblo de al lado. Mi padre era maestro y no se dedicaba a la política, pero no tenía inconveniente en expresar sus ideas públicamente. Los renegados lo mataron a cara descubierta porque los renegados pueden hacer cualquier cosa, están protegidos por el Gobierno indio. De hecho, el crimen se denunció sin consecuencias. A los renegados que mataron a mi padre los mató tiempo después el Ejército, también de forma irregular. Recuerdo que mi padre siempre estaba riñéndonos a mi hermano y a mí porque nos pasábamos la vida jugando al críquet. Si mi padre viviera, me habría obligado a estudiar".

D) Abdul Ahad Rah, de 70 años: "Mis hijos trabajaban en Nepal, en una tienda de cueros. Primero se fue mi hijo mayor y luego se llevó al pequeño porque había mucho trabajo y les iba muy bien. La policía nepalí, en complicidad con la india, cerró un día todos los negocios de los indios y detuvieron a varios, entre ellos a mis hijos, que desaparecieron. El mayor tenía 26 años y era muyahid, aunque cuando desapareció, en 2000, ya no militaba. El otro, de 23, era civil. Primero los buscamos por diferentes prisiones. Nos dijeron que habían sido llevados a Rajastán (pagamos 10.000 rupias a la policía india sólo por obtener esa información), adonde yo fui tres o cuatro veces sin verlos. Gastamos mucho dinero en abogados y en viajes. De Srinagar (donde nos encontramos) a Delhi, adonde también hemos ido, se tarda en llegar día y medio en autobús y aún hace falta otro día más para llegar al lugar donde se encontraba la prisión. Preguntamos por ellos y nos dijeron que en efecto estaban allí, pero que no nos los podían mostrar si no presentábamos un documento. 'Pues volvemos a Delhi a por el documento', dije. Pero me dijeron que lo daban en Srinagar. Volvimos mi mujer y yo a Srinagar, obtuvimos el documento y emprendimos el regreso a la prisión en un coche alquilado, con otras seis personas, todas de la familia, que decidieron acompañarnos, pues nosotros somos una familia típicamente cachemir, ni siquiera hablamos el urdu, sólo el cachemir. Una vez llegamos a la prisión, le enseñamos el papel al responsable y nos dijo que no podía dejarnos ver a nuestros hijos, pese al documento, porque tenía prohibido mostrar a presos cachemires. Como no sabíamos qué hacer, nos quedamos en un hotel, en Jaipur, pensando. Entonces llegaron agentes del servicio de inteligencia y nos dijeron que si no nos íbamos del hotel nos matarían porque tenían información de que esa cárcel iba a ser atacada por terroristas cachemires. Nos volvimos asustados a nuestra casa, que más tarde tuvimos que abandonar porque el Ejército venía todos los días y acosaba a las niñas. La casa fue tomada por el Ejército, que montó allí un campamento. Hemos conocido todas las formas de humillación, pero no pararemos hasta saber qué ocurrió con nuestros hijos".

E) Sagib Mwetaza, de 21 años: "El 1 de febrero de 1998, a las once de la noche, se presentó en casa un grupo de una fuerza del Ejército compuesta por renegados y se llevaron a mi padre tras golpearlo en la habitación con una porra eléctrica. Luego, en el campamento militar lo torturaron colgándolo del techo y poniéndole debajo fuego para quemarle la planta de los pies. Le cortaron las piernas hasta las rodillas. Como un compañero de celda había visto las torturas, le pusieron una bomba en el cinturón, lo dejaron en medio del campo y la hicieron explotar. Luego recogieron los pedazos, los unieron y se los entregaron a mi madre asegurándole que había muerto manipulando explosivos".

Siete. La sangre del bolígrafo

La carcasa de mi bolígrafo, fabricado en Tailandia, era transparente. Su depósito parecía un vaso sanguíneo, de modo que a medida que escribía con él acerca de la existencia cotidiana de los cachemires, daba la impresión de desangrarse, más que de consumirse. Todo aquí estaba escrito con sangre. No había una sola familia que no hubiera sido víctima, directa o indirectamente, del conflicto. Quien no había perdido a un hijo, a un padre o a una hermana, había perdido a un primo, a un vecino, a un amigo. La ceremonia, en todas las casas en las que entrábamos, era semejante: dejábamos los zapatos en el patio, penetrábamos en la intimidad familiar, nos sentábamos en el suelo de la cocina o de una sala, nos servían un té o un zumo y comenzaba la relación de atrocidades. Cada relato solía ilustrarse con documentos y fotografías. Éste era mi hijo, o mi marido; aquí están las denuncias que hemos puesto, aquí los partes médicos, aquí las facturas de cuando viajamos a tal o cual prisión en su busca...

En cada casa había una carpeta de gomas, desgastada por el uso, donde se guardaban como una reliquia todos los papeles relacionados con el secuestro, con la desaparición, con la tortura, con el crimen, con la mutilación... Tú abrías con enorme respeto esa carpeta, que tenía también algo de ataúd, y te internabas en un túnel de dolor, de burocracias, de certificados, de imágenes. Te lo mostraban todo porque representabas a un periódico europeo cuando ya la única esperanza de esta gente está en el exterior, en la prensa y en los tribunales internacionales. Te pedían que publicaras las fotos de sus hijos, los partes médicos, los certificados de defunción... Y te despedían con una esperanza desmesurada que no sabías cómo aminorar. Cada paso que dábamos, cada calle en la que nos internábamos, cada barrio en el que nos perdíamos, cada hogar de cuya hospitalidad abusábamos, nos acercaba de forma literal (olvídense de las metáforas) al corazón de las tinieblas. Entrábamos en los hogares de la gente con nuestros cuadernos, nuestras cámaras fotográficas, nuestra arrogancia, nuestra condescendencia, y recibíamos su hospitalidad, nos bebíamos sus zumos, nos comíamos sus pastas, poníamos nuestras manos sobre sus fotografías... Cuando salíamos, llevábamos más cosas de las que teníamos al entrar, pero nos lastimaba la sensación de que ellos se quedaban más vacíos.

ocho. El paisaje

Lo que escuchábamos en el interior de los hogares nos impedía disfrutar de lo que veíamos fuera. Por eso no hemos dicho todavía que nos encontrábamos en una región considerada desde siempre como una de las más hermosas de la Tierra. En primavera y verano, el valle se convierte en un gigantesco lecho de vegetación coronado de picos con la cresta nevada. Hay ríos y lagos y bosques y humedales. Hay halcones y águilas y mirlos y papagayos. Hay casas flotantes, de madera, y callejones acuáticos. Hay climas y microclimas y agua en abundancia. Hay trigo, cebada, maíz, lino, lentejas. Hay prados extensísimos que no tendrían nada que envidiar a los "verdes campos del Edén". Hay nogales, albaricoqueros, cerezos, manzanos, melocotoneros, perales, sauces, álamos, plátanos, viñedos, rosales, azafrán, rododendros, juncos y todas las plantas acuáticas que uno sea capaz de imaginar, con su fauna correspondiente de zancudas y migratorias. "El valle feliz", así fue denominada esta región por los ingleses. Pero es un valle feliz tomado por el Ejército con toda su ferretería de tanques y ametralladoras y de alambres de espino. Su contemplación proporciona sentimientos encontrados, como los que produciría contemplar una hermosa tarta de nata recorrida por una cucaracha.

nueve. Final

Si la visita al psiquiátrico de Srinagar nos conmovió, la salida de Srinagar nos enloqueció. En el aeropuerto, antes de embarcar, era preciso superar ocho o diez controles, cada uno más duro que el anterior, también más absurdo. Tenías que rellenar varios papeles y colgar del cuello o del equipaje de mano un sinfín de etiquetas que en posteriores controles serían selladas. Si se te escapaba un sello, lo que no era raro, tenías que volver al principio, como cuando en el juego de la oca caes en la caseta de la muerte. Además, te chequeaban no menos de seis veces y tenías que reconocer el equipaje, después de haberlo facturado, a pie de avión. Había en medio de todos estos trámites un momento terrible, de verdadero pánico, en el que uno tenía la certidumbre de que nunca saldría de aquellas instalaciones. Entonces pensabas que habías muerto y que habías llegado al infierno. Y aunque consiguieras salir, como fue nuestro caso, la experiencia te dejaba un sentimiento de fragilidad que ya no te abandonaría nunca.

De hecho, un fantasma nuestro, una de nuestras múltiples versiones, continúa allí, dando vueltas por los pasillos, rellenando formularios de distintos colores, colocándose etiquetas de todos los tamaños, pasando por las manos de funcionarios que revisan el contenido de tus bolígrafos, de tus cámaras fotográficas, de tus bolsillos. Un funcionario mira, otro sella, otro etiqueta, otro te cachea, otro te interroga... A todo esto, pasas por tantos mostradores, tantos controles, tantos arcos de seguridad, tantas mesas, que resulta imposible no extraviar en uno de esos recodos la carta de embarque, el pasaporte o la razón, a veces las tres cosas. Nosotros perdimos una tarjeta de embarque y la razón. Encontramos la tarjeta de embarque por casualidad, en uno de los mostradores (verdaderos potros de tortura) por los que habíamos pasado. La razón no la hemos recuperado aún. Lógicamente, todas esas medidas de "seguridad", que aplican a los cachemires cuando entran o salen de su Estado, no proporcionan confianza alguna, pero es que no se trata de eso. Se trata de recordarles que están vigilados, que son el enemigo, que se tiene un control total sobre sus cuerpos y sobre sus mentes. Cachemira es en la teoría un Estado de la India. En la práctica, un país militarmente ocupado por una potencia extranjera enormemente cruel. 

Testigo del horror. Éste es el cuarto reportaje de una serie con la que 'El País Semanal' y Médicos Sin Fronteras se acercan a los conflictos olvidados. Precedieron a Millás Vargas Llosa, Sergio Ramírez y Laura Restrepo.

Charles Darwin: cazador, coleccionista y revolucionario de corazón

Hace 200 años nació el científico Charles Darwin, el padre de la Teoría de la Evolución, que descubrió, por casualidad, cómo se desarrollaban los organismos, animales y plantas.

 

Era joven. 22 años. Hijo de familia adinerada. Estudió Teología de la Naturaleza, aunque su padre hubiera preferido que se dedicase a la medicina, y se pasaba el día mirando las moscas. Sus pasiones: la caza, la equitación y la naturaleza.

No era particularmente ambicioso, pero mostró gran entusiasmo ante una maravillosa oportunidad que le ofrecieron: salir a ver mundo en el barco de exploración Beagle.

Zarpó a finales de diciembre de 1831, y el viaje tuvo una duración de 5 años. Fue el comienzo de la peor agonía de Charles Darwin. Sufrió terriblemente, se mareaba tanto que apenas se tenía de pie. El capitán llegó a dudar de que el científico pudiera completar el viaje de una pieza.

A pesar de ello, consiguió acostumbrarse al eterno balanceo, y volvió a percibir lo que había a su alrededor una vez más. El viaje cambiaría su vida y su opinión del mundo por completo.

La fiebre cazadora y coleccionista de Darwin

Dondequiera que Charles Darwin ponía un pie, coleccionaba lo que veía. Piedras, plantas secas, fósiles de esqueletos animales, insectos, infinitas cantidades de escarabajos, un buen número de aves exóticas que encontró únicamente en las Islas Galápagos: "Cazó muchas de estas criaturas, que hoy llevan su nombre", dice el historiador científico Profesor Ernst Peter Fischer.

No obstante, a la hora de coleccionar pájaros, no prestó demasiada atención: "Por ejemplo, se olvidó de marcar el lugar del descubrimiento de las aves. Simplemente, las juntó en un saco y se las trajo de vuelta a Inglaterra con la intención de enseñárselas a algún ornitólogo".

A pesar de todo, Fischer muestra su comprensión: "Es cierto que ahí se dio un poco a la buena vida. Pero es comprensible. Era joven, y no era consciente de que estaba realizando un descubrimiento de dimensiones universales."

 Diferencias y semejanzas

 Darwin sólo empezará a sospechar de ello mucho después. De vuelta en Londres, examinó más detenidamente su colección de aves. Muchas de las criaturas contaban con un pico pequeño y grueso con el que cascaban nueces y semillas. Otros tenían un pico largo y muy fino.

 Tras observar estos detalles, Darwin reflexionó y descubrió algo que lo sacudió: dedujo que esas criaturas de las Galápagos debían de tener antepasados comunes, que a lo largo de miles de años siguieron diferentes corrientes de evolución.

 Un crimen como coartada

 Una deducción sacrílega, contraria a lo que las absolutas enseñanzas bíblicas de la Iglesia predicaban: que Dios había creado en seis días a todos los seres (hombres, animales y plantas) tal como son en la actualidad.

 Darwin, estudiante de biología, se alarmó. Le escribió a un amigo lo siguiente: "Estoy casi convencido de que las especies no son inmutables. Es casi como cometer un crimen."

 El historiador y biólogo Ernst Peter Fischer interpreta que se refiere a un crimen contra la historia cultural: "Al fin y al cabo, hasta cierto punto arrasó las creencias anteriores, radical y completamente. Seguramente se dio cuenta entonces: era el momento de divulgar nuevas ideas para entender la realidad tal y como se desarrollaba, la verdad sobre el mundo y la naturaleza."

 La biblia de la evolución

 Al final, Darwin escribió la obra que le hizo famoso mundialmente: El origen de las especies. Permaneció el trabajo en el cajón de su escritorio un año entero. Darwin tenía grandes reparos, y debatía consigo mismo: "Me lanzarán maldiciones, Señor de los Cielos, son tan bárbaros que querrán clavarme en la Cruz".

 El libro fue publicado finalmente el 24 de Noviembre de 1859, y los 1.250 ejemplares de la primera edición se agotaron de inmediato. Provocó el regocijo y entusiasmo de los científicos más jóvenes, y la cólera y el rechazo de los científicos veteranos y, por supuesto, de la Iglesia. Darwin fue acusado de blasfemo y ateo. Y eso que Darwin -de forma intencionada- omitió completamente la evolución del hombre y tan sólo escribió una críptica referencia al respecto: "Algún día caerá la luz sobre los hombres y su historia".

 Darwin también estableció muchas suposiciones acertadas. Por ejemplo, que el origen de la humanidad se encuentra en África.

 Darwin nunca defendió su tesis en público. A pesar de ello, su libro El origen de las especies tardó muy poco tiempo en convertirse en best seller.

 Charles Darwin murió el 19 de abril de 1882 a la edad de 73 años. Fue enterrado en la venerable iglesia londinense de Westminster Abbey.

 

 

¿Denuncias a prueba de censura?

Hace dos años fue creado Wikileaks, un sitio web que busca fomentar la denuncia de casos de corrupción garantizando a los informantes el resguardo de su anonimato. ¿Tiene este proyecto algo más que buenas intenciones?

 Los documentos que suelen llevar etiquetas como "secreto de Estado" o "secreto corporativo" tienden a ser tema tabú para la esfera pública. Aquel que se atreva a ponerlos en manos de la prensa seguramente tendrá problemas con la Fiscalía; pero, a veces, aquello que se mantiene oculto es un secreto porque se trata de algo ilegal o, por lo menos, poco ético.

 Para fomentar la denuncia del comportamiento corrupto en el seno de los Gobiernos del mundo o en consorcios multinacionales, varios entusiastas de Internet crearon en 2007 la página web "Wikileaks", una plataforma en donde es posible publicar documentos confidenciales comprometedores de manera anónima. Sus artífices la definen como una versión no censurable de Wikipedia.

 Contra la corrupción desde la red

El término "leak" alude en inglés a la publicación de información no concebida para ser dada a conocer ampliamente; su equivalente en español es "fugas". De ahí el nombre de Wikileaks, un sitio de Internet abierto en el que cualquiera puede sacar a la luz documentos que contienen evidencias de hechos ilegales. La única condición para hacerlo: que sean documentos verdaderos. Hoy día, 1.200 personas a escala mundial participan en el proyecto. Periodistas, defensores de los derechos humanos e ingenieros informáticos, entre otros profesionales.

 A ellos los une la aspiración de poder hacer algo concreto en contra de la corrupción ejercida en el marco de las instituciones estatales y las organizaciones privadas. En realidad, se supone que esa es la función de los medios, pero no es un secreto que en muchas redacciones escasean los recursos que se necesitan para realizar un periodismo investigativo riguroso.

 El criterio de la autenticidad

"La idea surgió tras percibir hasta qué punto el periodismo investigativo se haya amenazado. Cada día hay más reportajes superficiales sobre temas del ámbito del entretenimiento y la cultura pop, y esas son cosas que nos distraen de lo que es realmente importante", afirma Daniel Schmitt, quien coordina la página web Wikileaks en Alemania.

 Para asegurarse de que los documentos que reciben son auténticos, el equipo de Wikileaks ha desarrollado diferentes mecanismos. Los expertos en Informática comprueban si el material recibido ha sido manipulado usando recursos tecnológicos. Luego, quienes verifican los contenidos establecen contacto con especialistas en la materia respectiva. Sin embargo, el proyecto Wikileaks sigue despertando escepticismo.

 ¿Nuevo nuevo periodismo?

 "Es una fuente que uno puede mirar, pero no sé hasta qué punto nos ayuda verdaderamente. A veces uno no puede reconocer lo que es auténtico y lo que es una falsificación. Además, los documentos expuestos en esa plataforma nos dan, cuando mucho, un punto de partida para realizar una investigación más completa. Nada más", afirma Hans Leyendecker, periodista investigativo del diario alemán Süddeutsche Zeitung.

 Según los creadores de Wikileaks, en este momento hay 1,2 millones de documentos en la página. Los informantes son numerosos precisamente porque tiene la posibilidad de permanecer anónimos. Antes de que la información llegue a la página web, el equipo que la administra la hace circular por servidores ubicados en naciones con un sólido récord en la defensa del derecho a la información. Si alguien entabla una demanda en contra de Wikileaks, se activan los derechos de prensa vigentes en países como Suecia o Estados Unidos.

 Denuncias desde el anonimato

La mayoría de los trabajadores de Wikileaks permanecen en el anonimato. Daniel Schmidt, quien en realidad tiene otro nombre, es el único en Alemania que se atreve a dar la cara en público. El que destapa casos escandalosos vive peligrosamente: "Cuando me despierto por las mañanas, sé que durante el día voy a hacer algo que va a ayudar a alguna persona en el mundo, ayudarla a echar hacia delante", asegura Schmidt.

                                                                                                                                     

Autor: Manfred Götzke / Evan Romero-Castillo / Editora: Emilia Rojas Sasse

 

 

'Superestrella' Lula da Silva

El 1 de enero de 2010 se estrenará la película que narra los primeros 35 años de vida del líder brasileño

 

Existe mucha expectación sobre la película Lula, el hijo de Brasil, que estará en las pantallas de cine el 1 de enero de 2010. El filme narra los 35 primeros años de vida del presidente y ex sindicalista, Luiz Inácio Lula da Silva, desde su nacimiento hasta el momento en que muere su madre y es encarcelado por los militares debido a sus actividades sindicales durante las famosas huelgas de los metalúrgicos de São Paulo en 1980

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Nunca una película tendrá tal difusión nacional en la historia cinematográfica de Brasil, según los organizadores de la salida a los cines de la vida de Lula. Será una verdadera movilización. La película no sólo se podrá ver en 400 salas, un número mucho mayor de lo normal, sino que está previsto que se proyecte en pantallas itinerantes para poder llegar hasta los rincones más pobres y lejanos del país. Antes, se harán pruebas en las universidades brasileñas. Y por si fuera poco, ya se está estudiando transformar la producción cinematográfica, dirigida por Fabio Barreto, en una miniserie para la televisión. Se habla ya de acuerdos con la poderosa plataforma televisiva Globo.

Se está pensando cómo colocar miles de entradas para el cine a precios populares para que nadie pueda dejar de ver la película por motivos económicos. Los 10 millones de sindicalistas del país se van a movilizar para darle difusión al largometraje, cuyo coste ha ascendido a unos 5 millones de euros, ya que narra fundamentalmente la actividad sindical de Lula como antesala a lo que sería más adelante su fecunda actividad política: primero al fundar el Partido de los Trabajadores (PT), y después con la conquista de la presidencia de la República tras haberse presentado cuatro veces consecutivas, sin desalentarse, a los comicios.

Quienes ya han visto Lula, el hijo de Brasil en sesión privada, aseguran que es difícil no emocionarse con la epopeya de este hombre que estudió sólo primaria y después completó un curso de mecánica; una persona que salió de la pobrísima región del nordeste brasileño en un carro de bueyes con toda su familia en busca de trabajo al Estado de São Paulo, donde acabó vendiendo helados en la calle, y que se ha convertido, por boca del mismo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en el político más popular del mundo.

El filme se centra, por eso, en dos lugares clave de su vida: el pueblo nordestino de Caetés, en el Estado de Pernambuco, y São Bernardo do Campo, en São Paulo, donde se forjó como sindicalista primero y como político después, y donde la familia Lula tiene su casa particular.

La película sobre el líder brasileño, cuenta con dos figuras clave. Por un lado, el actor Rui Ricardo Dias que encarna al otrora sindicalista Lula, y por el otro, Gloria Pires, que se sumerge en el papel de la madre. El guión está escrito por Denise Paraná, una antígua asesora de Lula.

Lo que pretenden tanto el Partido de los Trabajadores como los asesores del presidente brasileño, es que el largometraje sea visto por los millones de trabajadores pobres, sobre todo del Brasil profundo, seguidores y admiradores incondicionales del ex metalúrgico. De ello van a ocuparse todos los movimientos sociales que estén más en contacto con el mundo de la pobreza y del trabajo, los más fieles a Lula.

La oposición ha visto en la fecha del lanzamiento del filme -2010, año de las elecciones presidenciales en las que el ex tornero tratará que Dilma Rousseff, su ministra de la casa Civil y ex guerrillera de origen alemán, sea elegida como su sucesora- una operación de marketing y de propaganda política. Los asesores de Lula han respondido, por su parte, que en Brasil, de una forma u otra hay comicios todos los años.

En efecto, en 2010 será el turno de las presidenciales, en 2012 de las municipales y en 2014 de nuevo las elecciones a presidir Brasil, a las que no se excluye que Lula se presente de nuevo como candidato, ya que ha confirmado que no se apartará de la vida política.

Y volvería con el mérito de no haber querido forzar la Constitución con el objetivo de reelegirse por tercera vez. El líder brasileño profesa un profundo respeto a la alternancia que él considera, a efectos de los valores democráticos, mejor que cualquier reelección.

La figura humana de Lula es tan admirada, sobre todo entre las capas más pobres del país, y es tal su carisma personal -por tratarse de un personaje que sabe como nadie hablar el lenguaje de la gente de la calle-, que lo que todos, de alguna forma están esperando, es poder ver una película llamada a hacer historia antes aún de su salida a los cines.

"Gabo simboliza todo un continente"

"Qué bien que hayas terminado el libro, porque yo siempre había querido ser famoso".

Eso fue lo que le dijo Gabriel García Márquez a su biógrafo Gerald Martin la primera vez que lo vio después de que terminara su monumental "Gabriel García Márquez. Una vida", tras más de 17 años y centenares de entrevistas con el Nobel colombiano, familia, amigos, políticos, escritores...

Martin, uno de los mayores especialistas mundiales en literatura latinoamericana, respondió con este ejemplo a una de las múltiples preguntas que le hicieron los lectores de BBC Mundo tras la aparición en español la semana pasada de esta ya considerada primera "biografía tolerada" de Gabo. 

¿Cómo fue conocer a García Márquez? ¿Es un señor chistoso? ¿Silencioso? [Kaki Pipes, EEUU]

Pocos escritores saben aprovechar esa magia de la infancia, llena de tragedias y milagros, para escribir libros para adultos Gabo sí lo logró.

 

Es el hombre más normal del mundo, aparentemente. Es muy chistoso, muy divertido, siempre sabe decir la cosa más apropiada.

Cuando yo lo vi por primera vez después de publicar el libro, estaba muy preocupado por si le gustaba o no, y él me dijo: "Qué bien que hayas terminado el libro, porque yo siempre había querido ser famoso". Eso es muy de García Márquez. Al mismo tiempo es un hombre muy muy interesante, casi adivino, de alguna manera intuye lo que está pasando dentro de uno.

¿Descubrió Gabo qué es lo que más desea de la vida actualmente? ¿Es feliz, Gabo? [Abilio Montenegro, Panamá]

Yo creo que era más feliz cuando tenía 30 años, como yo también lo era. Más feliz cuando tenía 50 años, como yo también lo era, pero sí creo que es feliz. Lo que él más desea de la vida es vivir más, lo ha dicho siempre, vivir más y no morir nunca. No es que tema morir, pero no quiere morir.

¿Cómo está de salud Gabriel García Márquez? [Rodrigo Alonso Cruz, México]

Gabo está muy bien de salud, es un hombre de 82 años, tiene algunos problemas de memoria, como me está pasando a mí, que tengo muchos menos años que él. Pero básicamente está bien.

De acuerdo con su opinión, ¿qué diferencia a Gabriel García Márquez del resto de los hombres de este mundo? [Zareth, México]

Que es exactamente igual al resto de los hombres de este mundo, pero también tiene un lado extraordinario que se ve en muy pocos hombres de este mundo.

¿Cree usted que Gabriel García Márquez seguirá escribiendo y publicando más obras? [Rafael Serrano, EE.UU]

La gente saca fotos con sus celulares de fotografías de Gabriel Garcia Marquez

Siempre con libros en la cabeza.

Sí, pero no creo que empiece más libros. Tiene libros en su cabeza que ya no va a escribir, pero tiene libros que está trabajando. Tiene 82 años y hay muy pocos escritores que hacen cosas nuevas a esa edad. Creo que veremos dos o tres cosas más, aunque no serán cosas nuevas, sino que ya habremos visto partes antes. Pero el biógrafo no lo sabe todo.

¿Cuál cree que es la más interesante parte de la vida del autor? [Sarah Strunk, EEUU]

Creo que tiene que ser la infancia y al mismo tiempo tiene que ser el momento en que estaba escribiendo "Cien años de soledad", porque es sobre esa infancia que es tan importante en su obra posterior. Pocos escritores saben aprovechar esa magia de la infancia, llena de tragedias y milagros, para escribir libros para adultos Gabo sí lo logró.

¿Qué parte de la vida de Gabo le pareció más complicada de narrar en la biografía? [Alexandra, Colombia]

Creo que realmente fue la evolución de su vocación literaria, de explicar por qué Gabo llega a ser uno de los grandes escritores de América Latina. Obviamente también fue complicado explicar su relación con Fidel Castro, el episodio de la pelea con Vargas Llosa, sobre lo cual no quise especular.

¿A qué cree usted se debe su simpatía por la Revolución Cubana? ¿Cómo explicaría que uno de los hombres más importantes de la literatura latinoamericana, uno de nuestros más imaginativos pensadores, quien ha ejercido el periodismo, apoye un régimen que ha atacado constantemente la libertad de expresión? [Rosy López Gross, Venezuela]

García Márquez creció en una América Latina dominada por dictadores, no de izquierdas sino de derechas, y pensaba como todos los intelectuales de la época que EE.UU. estaba protegiendo a esos dictadores para sus propios propósitos.

García Márquez siempre ha dicho que cuando era joven el Quijote era un libro que no le gustaba leer, que era demasiado largo e impuesto por los profesores.

 

Pensaba como casi todo el mundo que Fidel Castro era el ícono de la liberación cubana en su época, que iba a liberar a Cuba y a inspirar al resto del continente para librarse del imperialismo.

Cuba era entonces un burdel flotante en el Caribe. La cuestión es saber por qué García Márquez se aferra luego a ese régimen: porque se hizo amigo de Fidel, por su epopeya que hay en su resistencia ante Estados Unidos.

Aunque no estoy exculpando ni a Castro ni a Gabo: si tú piensas en los niños de América Latina, Asia o África, Gabo siempre ha dicho que Cuba al menos ha garantizado no la libertad de los niños, pero sí la formación.

Gabo no reconoce que Fidel es un dictador porque tiene según él el apoyo no de todos pero sí de la mayoría de los cubanos.

¿Cómo ve Gabriel García Márquez la violencia en Colombia y América Latina? [Roberto Salazar, Venezuela]

Fue determinante en su literatura y fundamental en su imaginación. En sus primeros cinco años escuchaba muchas historias de su abuelo sobre la guerra de los Mil Días.

También esa masacre de las bananeras en Ciénaga. Nació sabiendo qué había.

Habla que cuando era niño, uno de sus primeros recuerdos es una mujer pobre, una campesina, caminando por la calle con un burro, el cadáver de su esposo encima del burro, y la cabeza de su esposo en una bolsa que ella estaba llevando.

Después en el 48 él está en Bogotá cuando llega la cosa hasta entonces más espectacular. No era como Nueva York en 2001, pero era extraordinario. Cuando matan a Gaitán, el gran político colombiano, y el pueblo colombiano liberal empieza a destrozar el centro de Bogotá y que termina en escombros.

¿Que le influyó para ser escritor? [Luke, EEUU]

Pues la gente que conoció durante su infancia, el contraste extraordinario entre su abuelo y su abuela, que era una especie de gimnasio mental emocional para García Márquez. Y lo que pasa a la gran mayoría de los escritores, que llenan un vacío.

Si uno está preocupado por no sólo lo que significa la vida, sino por quién soy yo, por qué tengo estos problemas e inquietudes y dificultades, entonces escribir es una manera terapéutica de resolver. El no nació en un medio intelectual, pero tampoco antiintelectual. Supo utilizar todo lo que llegaba en la vida.

¿Hay un autor especifico que influyó sus escrituras? [Jordan, EEUU]

Muchos. Faulkner, fundamental, pero también Virginia Woolf, muy importante. Borges al final, aunque no al principio.

Los novelistas más importantes de los años 20 y 30 del siglo (pasado) eran los que él leía sobre todo. Faulkner era como Gabo: también tenía un abuelo coronel que también había peleado en la guerra, ambos son caribeños, alrededor del golfo de México, la manera como trabajan con el tiempo, su manera de sacar el lado trágico de la vida cotidiana.

Después de "Cien años de soledad", ¿qué obra de García Márquez cree que el propio Gabo salvaría de un incendio? [Baby, Cuba]

Eso es difícil porque Gabo, siendo lo que es, ha dicho que casi todos sus libros son sus libros favoritos en algún momento. Así que es complicado. Yo diría que "El coronel...", porque realmente piensa que es un clásico, "El general en su laberinto", porque creo que es libro más ambicioso en cierto sentido, pero probablemente "El amor en los tiempos del cólera" porque Gabo está muy agradecido a su público y es el más popular realmente en el sentido más amplio.

Gabo muestra el Nobel, en 1982

Gabo obtuvo el Nobel en 1982.

¿Cuál es (a su juicio) la razón por la cual autores como Gabo se consagran como "clásicos" con una sola obra de poco mas de 200 páginas y otros autores como Borges o Alfonso Reyes con obras más plurales, prolíficas y voluminosas no son merecedores de ese arbitrario titulo? [Ameht Rivera, México]

Es verdad que Borges no ganó el premio Nobel, y eso irrita a mucha gente. "Cien años de soledad", además de que tiene más de 200 páginas, es una novela representativa.

A los que otorgan el Nobel les gusta los autores representativos de algo, de una nación, de un momento histórico. Borges no representa nada, aunque es un escritor genial, brillantísimo. Gabo simboliza todo un continente, toda una época de la historia.

¿Qué importancia tiene para Gabo "Don Quijote"? ¿Hay alguna influencia y semejanza entre éste y su "Cien años de soledad"? [Carlos Manuel Abreu Pacheco, EE.UU.]

Estoy seguro. Gabriel García Márquez siempre ha dicho que cuando era joven el Quijote era un libro que no le gustaba leer, que era demasiado largo e impuesto por los profesores, pero después hay una influencia menos importante que la coincidencia: Cervantes describe una España con muchas ilusiones, establece la relación entre ficción y realidad, escribe sobre la frustración de la España decadente.

Creo que Gabriel García Márquez escribe en "Cien años de soledad" sobre las frustraciones de América Latina, sobre sus ilusiones... También con su realismo mágico está distinguiendo entre ficción y realidad.

Muchas gracias a todos los lectores de BBC Mundo que participaron en esta entrevista interactiva. Para hablar con Gerald Martin hicimos una selección de las preguntas recibidas.

Fuente: BBC Mundo

 

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