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La Coctelera

Lo QUE no se DICE

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LO QUE NO SE DICE ACERCA DE LOS BIOCOMBUSTIBLES

Introducción

La sociedad actual y específicamente los países "devoradores" de energía, se encuentran sumamente preocupados por el agotamiento de los recursos energéticos provenientes de los hidrocarburos fósiles.  Se calcula que en 20 ó 25 años, bajara gradualmente la oferta de petróleo en el mercado y que incluso éste eventualmente tendrá que ser reemplazado por otras opciones energética. 

Entre estas opciones energéticas de generación primaria, se encuentran las provenientes de la energía nuclear (con reservas limitadas para cincuenta años, al ritmo de uso actual); la energía hidroeléctrica con sus diferentes opciones y otras energías llamadas alternativas como la eólica y la de las mareas, que usan las dinámicas naturales de los vientos y las mareas. Cabe destacar, que la mal llamada opción por la energía del hidrógeno, no es en si misma una fuente natural, sino más bien es un "transportador" energético, al igual que la electricidad, por lo que para generar hidrógeno se requiere otra fuente primaria (termonuclear, hidroeléctrica o termoeléctrica). 

La energía de la "fotosíntesis", o más propiamente aquella acumulada por efecto de la actividad metabólica de las plantas verdes (autótrofos1), que en su proceso histórico de millones de años logró acumular, conjuntamente con los animales (heterótrofos2), el excedente de materia orgánica, y formar los hidrocarburos fósiles del presente; estos siguen actuando a pesar del gran deterioro ambiental generado por el hombre. 

En este marco, surge la propuesta de la utilización de las plantas verdes, actualmente utilizadas en la agricultura, para llegar a producir los denominados agrocombustibles. 

En principio, salvando consideraciones éticas, como las de la seguridad alimentaria de las personas y previas consideraciones económicas, la lógica de la energía para el "desarrollo", parece convencer a los planificadores del futuro, de que esta es una opción posible.

Lo que NO se dice sobre los agrocombustibles

 

Si partimos del hecho de que el rendimiento energético, proveniente de la fotosíntesis es extremadamente bajo, ya que las plantas verdes fijan solamente el 0.069% de la energía solar que llega a la superficie terrestre, lo que significan 90.000 millones de toneladas equivalente en petróleo (MTEP), entonces los rendimientos de biomasa bruta de hectárea al año en las plantas verdes cultivadas (metabolismo del C4), son más eficientes acercándose a 130 ó 140 toneladas por hectárea al año. 

Así la caña de azúcar y el maíz serían las plantas más eficientes de las zonas del trópico y del subtrópico. Lo que queremos resaltar en términos de producción, es que tendríamos que asumir una escala temporal de cientos y miles de años para poder compensar la producción de bioenergía, tomando en cuenta el rendimiento actual de los cultivos y de acuerdo al "grosero" uso actual de la energía en el modelo de desarrollo vigente. La sociedad contemporánea, sobre todo el "primer mundo", utiliza en un año, la energía de biomasa acumulada durante un millon de años de fotosíntesis

 Dados estos antecedentes, lo que no se dice, es como se produce la materia prima para la transformación industrial de los agrocombustibles. Nos referimos a la soja, el maíz, la caña y la palma aceitera, entre otros.

Por eso, debemos analizar cuidadosamente las propuestas de políticas de producción de agrocombustibles, tanto de Europa como de Estados Unidos, las mismas que visualizan a los países de América del Sur, como los abastecedores de materias primas, destinadas a satisfacer los procesos productivos. Cabe destacar el dato de que si ellos destinaran su superficie de producción agrícola, para satisfacer su demanda de insumos, ocuparían cerca del 30 % de la misma, modificando por lo tanto la oferta de alimento para su población local y manteniendo la política de aplicación de subsidios económicos a la producción agrícola.

Por otra parte, algunos argumentan que la producción agrícola de la caña, de la soja y del maíz en el subtrópico y trópico, es más eficiente por razones de temperatura y humedad, lo cual es una , ya que estos cultivos, verdad a medias altamente exigentes en nutrientes, deterioran el suelo en dos a tres cosechas, lo que obliga al uso de fertilizantes químicos (que a su vez se producen con alto consumo energético a base de petróleo o energía termonuclear).

En este contexto, lo que no se dice, es que la producción agrícola del cinturón tropical, en América Latina actualmente,se la realiza a expensas de un proceso de deforestación y ampliación de la frontera agrícola. Bolivia lleva ya más de tres millones de hectáreas deforestadas en el curso de los últimos 20 años, argumentándose que según estudios de suelos, el potencial puede ser mayor, ignorando con "disimulo", todo lo que concierne a la complejidad de los procesos ecológicos existentes.

Para aclarar este concepto, hace más de dos décadas el Programa Internacional Biológico (PIB), determinó que los ciclos de nutrientes en ecosistemas forestales del trópico, se llevan a cabo en superficie, es decir en la biomasa forestal y el horizonte orgánico del suelo, a diferencia de los ecosistemas de bosques templados, donde los nutrientes se acumulan en profundidad en los suelos, lo que determina que una vez despejado el bosque tropical, quedan pocos nutrientes en los suelos minerales.

Lo que no se dice, por ejemplo, es que

la producción actual en el oriente boliviano, se la realiza a costa de la desaparición del bosque y de la biodiversidad, ecosistemas que durante cientos y miles de años acumularon la fertilidad inicial del suelo en términos de nitrógeno, fósforo, potasio y otros (el nitrógeno que se acumula en el ecosistema para llegar al clímax durante más de seis mil años de historia); y ahora la sociedad pretende apropiarse de ese capital inicial, para procesos productivos de cultivos anuales insostenibles. Las tierras deforestadas del oriente boliviano, han pasado a ser "potreros de pastoreo del ganado", con áreas en proceso gradual de compactación o erosión hídrica o eólica.

En este sentido, insistimos que no es posible pensar que a costa de grandes costos sociales y ambientales, exportemos o produzcamos los "insumos" que benefician a sociedades ávidas de energía.

Paradójicamente para producir agrocombustibles en base a materias primas de cultivos anuales, se tiene que invertir grandes recursos energéticos en el proceso de desmonte, roturación y labrado de los suelos, en la fertilización (si es que se aplica), así como en la siembra, en el control mediante biocidas4, en el proceso de cosecha, transporte, transformación industrial, para luego exportarlo a mercados externos. Analizando todos estos elementos, las preguntas que nos hacemos entonces son, -¿donde se presentan estos balances de energía y sus costos-, -¿será que vamos a subvencionar a países del extranjero?-.

Por ejemplo, en el Norte de Bolivia, en la frontera con el Brasil y en el propio territorio brasilero, es posible advertir grandes extensiones de tierras con suelos en los que se pretendió realizar actividades agrícolas, en las cuales las lluvias y las altas temperaturas han generado transformaciones, expresadas en rocas superficiales de hierro oxidado (lateritas) por efectos de la meteorización físico-biológica, que tienden a formar tierras eriales, en lugares en los que antes existían bosques exuberantes.

 Lo que no se dice, tampoco es comoeste tipo de producción afectaría los servicios ambientales que prestan los grandes bosques naturales. Se habla del agua dulce, como el problema del futuro y no se entiende que las plantas y más específicamente los bosques, son bombas de agua que generan dinámicas de reciclaje hacia la atmósfera terrestre. Por ejemplo en la ciudad de Trinidad los niveles de precipitación alcanzan entre 1600 y 1800 mm/año y en Rurrenabaque de 2200 a 2300 mm/año, estos niveles se alcanzan, porque todo el territorio de los bosques Chimanes y las sabanas generan el reciclaje de agua. Cada árbol para producir 1 kilogramo de peso seco, transpira entre 500 a 1000 litros de agua. Otro tipo de servicio de los bosques es también el referido a la regulación térmica de los suelos y el ambiente, situación que hoy en día se vuelve crítica, a consecuencia del cambio climático.

 A manera de conclusiónExiste una propuesta de que se podrían reforestar tierras degradadas con especies de palmas, para la producción de frutos y semillas con alto contenido de aceites, esta permitiría recuperar hasta 500.000 hectáreas, con lo cual se podrían restaurar ecosistemas degradados, con la consiguiente intervención de mano de obra, que a su vez aportaría en la generación de empleos. Esta propuesta debe ser todavía trabajada de manera experimental con programas piloto en comunidades campesinas, a nivel de pequeños y grandes empresarios, ya que trabajar en un programa agroforestal requiere de tiempo e inversión.

 Por otra parte, el proceso de ampliación de la frontera agrícola con desmonte de bosques, no puede ser permitido, la producción tiene que ser realizada mediante sistemas de cultivos en rotación, con toda la complejidad que eso representa. De lo que se trata es de pensar en la producción con fines de seguridad alimentaria para la sociedad boliviana y eventualmente en los insumos para la producción local de agrocombustibles, en comunidades alejadas, y para satisfacer los mercados locales.

No es posible seguir pensando en la mentalidad minera de concebir a la tierra como una fuente inagotable de recursos, la producción tendrá que tener principios agro - ecológicos si es que queremos la sostenibilidad de las fuentes productivas.

Finalmente, lo que no se dice,

 

es que seguimos copiando falsos paradigmas de desarrollo y que muchos planificadores del desarrollo, asumen que a través de la interpretación sectorial de la realidad se puede tratar de copiar propuestas de corto plazo, haciendo desaparecer nuestros recursos, sin un criterio de sostenibilidad.

                                                                           FUENTE: José Lorini Lapachet- Agroecólogo

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