Contra la trata de personas
Por: Anna Karina Rosales
Fuente: Radio Nederland
Detener la trata de personas, especialmente de mujeres y niñas, en un mundo globalizado, está lejos de tener solución. No obstante el desafío, son cada vez más las voces que se unen para pedir atención y acciones concretas con relación al tema.
Una de esas voces es la de Fanny Polania, de la Alianza Global contra la Trata de Mujeres (GAATW). Junto con la Red Latinoamericana y del Caribe contra la Trata de Personas, la investigadora recopila información sobre la trata a escalas global y regional y organiza periódicamente encuentros sobre la problemática.
"Cada vez que nos reunimos vemos la complejidad del tema que involucra desde bebés hasta adultos de ambos sexos," indica Polania. En el último encuentro, celebrado en Brasil, la investigadora constató que lamentablemente las principales víctimas de la trata siguen siendo menores de edad, particularmente niñas."Su destino final suele ser la explotación sexual comercial o el trabajo forzado," señala.
De este fenómeno no se escapan los adultos. Tanto mujeres como hombres, explica Polania, son víctimas de una trata interna en cada uno de sus países. "En el caso migratorio tenemos por ejemplo a emigrantes que van desde diferentes partes de Sudamérica o Centroamérica, y en cada lugar donde llegan, en la ruta migratoria, se les explota y se viola sus derechos".
A mayor globalización, mayor explotación.
Polania señala incluso que en el continente se han detectado casos de personas asiáticas, chinas, coreanas, de Europa del este y también algunos casos africanos. Las razones de esta diversificación tienen que ver con la globalización.
Hay razones para que el control no se dé. Una de ellas es lo rentable que resulta en este momento, en un mundo globalizado, utilizar ‘la necesidad del otro' para explotarlo en diferentes actividades. Sumidas en la pobreza y la necesidad, las personas son más vulnerables a ser explotadas.
Otra razón es la impunidad. Aunque en la mayoría de la región los países ya cuentan con una ley contra este delito, muy pocos la aplican. "Hoy lo hacen de una manera negligente", señala Polania. "En apariencia hay planes, programas y comités, pero en la práctica son muy pocos los resultados".
De ahí que el papel de la sociedad civil y organizaciones no gubernamentales cobre relevancia. Lo que hace la sociedad civil y organizaciones como la Alianza Global contra la Trata de personas, es ejercer una veeduría y un control sobre estos actos de los Estados.
Polania encuentra un desequilibrio y una desproporción entre las cifras de víctimas y los resultados de la justicia en la aplicación de la ley. "Ésa es una razón clave, pues si no hay una aplicación de la ley es muy difícil contrarrestar esto," señala.
Otra cuestión que complica el asunto es la mezcla de fenómenos globales. "A la desigualdad de género, se mezcla el tema migratorio, entonces no se evidencia en un primer plano la explotación o la trata".
A juicio de Polania, la problemática de la trata es una modalidad moderna de esclavitud. "En varios países de la región decimos que la esclavitud se acabó hace 150 años, pero, en la práctica, lamentablemente hay miles de personas que son víctimas de una especie de esclavitud. Eso viola todos los derechos fundamentales del ser humano y es un delito de lesa humanidad a escala internacional".
Urgencia de acciones conjuntas
Polania opina que existe una confrontación entre lo que dice la ley y lo que deben hacer los Estados y los organismos internacionales, con lo que puede hacer la sociedad civil. A tal respecto, la especialista considera que le corresponde a los Estados desplegar acciones concretas, y a la sociedad civil visualizar el tema, tratar de recoger información fiable, confiable y hacer veeduría.
La razón de ser de la Alianza GAATW es proteger los derechos de las víctimas, lo cual resulta muy complejo en un mundo donde, por ejemplo, los Estados tratan el fenómeno de la migración como delito. "Hay redes de crimen organizado que se mezclan en todo esto, y las víctimas de trata pasan a ser arrestadas, criminalizadas y, en algunos casos, condenadas por haber ingresado ilegalmente o por haber estado en algún lugar donde hubo un allanamiento o algo similar".
Con el fin de vencer estas y otras dificultades, en varios países de la región, los Gobiernos han invitado a las organizaciones de la sociedad civil a participar en la elaboración de políticas y leyes. "Esto es un aspecto positivo, así como el reconocimiento de que para trabajar el tema se necesita una especialidad. Conocer y profundizar en el tema y no tratarlo como otro problema anexo a nuestras dificultades como países en vías de desarrollo".
Fondo Común
La Alianza GAATW también hace un llamado a la cooperación internacional. "Nuestros Gobiernos afrontan diferentes dificultades; algunos tienen problemas de orden público, conflictos sociales, fronterizos o internos. Con la mayoría de los recursos se va a suplir esas necesidades inmediatas y se deja por fuera una masa enorme de personas".
Alguna parte de los recursos de la cooperación internacional, sostiene Polaina, podría destinarse al tema de la prevención de la trata, a la asistencia, a la reintegración y a, por ejemplo, el acceso a abogados capacitados para defender casos específicos, incluso a escala regional.
"Trabajar con víctimas y ayudar a las víctimas es de las tareas más difíciles y más costosas," indica Polaina. "Desafortunadamente, a una persona no le podemos poner un logo o cartel que diga ‘esto es apoyado por X organización'. Por lo tanto, creemos que debe haber un fondo común exclusivo para ayudar a esas víctimas, para brindarles vestido, comida, traductores que les puedan explicar en su propio idioma lo que les está pasando".
Probablemente el problema de la trata persistirá por mucho más tiempo. No obstante, organizaciones como la Alianza contra la Trata de Mujeres y la Red Latinoamericana y del Caribe contra la Trata de Personas, continuarán sus esfuerzos para colocar el tema entre las prioridades de los Estados.


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