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Lo QUE no se DICE

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EXPERIMENTOS EN PUERTO RICO (DENGUE)

Ejecutivos de GlaxoSmithKline aseguran que la vacuna
aumentará su negocio a nivel mundial

Por Marta Villaizán Montalvo

Mientras los medios de comunicación nos hacen
creer que estamos ante una epidemia de dengue sin
precedente, una compañía
farmacéutica y un centro médico militar,
a sabiendas y en complicidad con médicos del
país prueban una nueva vacuna contra esa
enfermedad que pondrá en peligro la vida de
cientos de puertorriqueños que se
entregarán como sujetos para la
experimentación con fines comerciales.

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"¿A tu hijo lo ha picado alguna vez un
mosquito?", preguntó una señora a
Carmen, madre de cuatro niños, en un centro de
salud.

"El dengue es una enfermedad que se transmite a
través de mosquitos. No hay una vacuna para
impedir la infección y lamentablemente muchos
niños mueren", dijo la señora al
tiempo que le entregaba a Carmen la tarjeta de
presentación de un médico con oficina
privada.

"Estamos investigando una nueva vacuna contra el
dengue, ¿quieres que tus niños
participen?, preguntó la señora.
"Te pagaremos $50 por cada una de las dos veces en
que cada niño reciba la inyección".

Carmen aceptó y puso el nombre de sus cuatro
hijos en la lista. Cuando llegó a su casa le
contó a su suegra de la vacuna y le
comentó que el dinero le vendría bien
para completar el pago de la luz y el agua.

"Ni lo pienses muchacha", le dijo la suegra a
Carmen. "Si te van a dar chavos, ahí hay
gato encerra'o".

Sin entender la naturaleza y las consecuencias de lo
que se le estaba ofreciendo, Carmen estuvo a punto de
entregar a sus niños como voluntarios para
probar la seguridad y efectividad de una vacuna en
etapa experimental contra el dengue.

La patente de la vacuna,Tetravalent live attenuated
dengue vaccine, pertenece al Ejército de los
Estados Unidos y de su investigación y
desarrollo se encarga el Instituto Walter Reed y la
compañía GlaxoSmithKline.

Así lo evidencia el protocolo oficial, "A
Study of Two Doses of WRAIR Dengue Vaccine Administered
Six Month Apart, to Healthy Adults and Children",
publicado en Clinical Trials.gov, página del
Instituto Nacional de la Salud.

Según el documento, para conocer los defectos de
la vacuna y constatar si es o no una sustancia
peligrosa, 720 puertorriqueños sanos entre las
edades de 12 meses a 50 años de edad
recibirán dos dosis a ser administradas con un
intervalo de seis meses entre una y otra.

Los puertorriqueños participarán en un
experimento Fase II. Esta fase es la segunda de tres
etapas de experimentación con seres humanos que
debe pasar una vacuna o medicamento para ser aprobada
por la Agencia Federal de Drogas y Alimentos (FDA).

De mantener el experimento su curso positivo, es decir
si los voluntarios no se enferman o mueren de dengue
por causa de la vacuna, cerca de 5,000
puertorriqueños participarán entonces en
la Fase III.

Rompiendo el esquema acostumbrado de realizar este tipo
de experimento en varios países en desarrollo a
la misma vez, la prueba de la vacuna se llevará
a cabo sólo en Puerto Rico.

Asimismo, son también de Puerto Rico los 24
médicos encargados de persuadir a los
puertorriqueños para que se inscriban como
voluntarios en el peligroso experimento.

Uno de los métodos de persuasión que
utilizan estos médicos es colocar reclutadores
en lugares estratégicos.

En el centro de salud, Carmen estaba en un lugar
estratégico y bajo la errónea
impresión de que la vacuna era una prueba
oficial, añadió el nombre de sus hijos a
la lista de voluntarios.

La reacción de Carmen es la conducta esperada
como respuesta a lo que en marketing se conoce como la
estrategia del "ruido".

La herramienta básica del "ruido" en
el negocio con las enfermedades es suministrar a los
medios de comunicación historias
diseñadas para crear miedo y atraer la
atención sobre un nuevo tratamiento.

Aunque la noticia de la epidemia de dengue ha sido
reseñada por todos los medios, es El Nuevo
Día con más de 100 artículos
publicados en poco más de tres meses, el que ha
desarrollado la mayor campaña de miedo a la
enfermedad.

Oficiales del Departamento de Salud, el Centro de
Control de Enfermedades, (CDC), investigadores
científicos de las universidades, prestigiosos
médicos y hasta el encargado de los monos en el
Centro de Primates del Caribe, han tenido algo que
decir sobre el dengue a El Nuevo Día.

Pero hay una razón para tanto ruido.

La vacuna desarrollada por GlaxoSmithKline es una de
cinco vacunas contra el dengue en etapa experimental
que compiten por la oportunidad de negocio que
traerá consigo el calentamiento global.

Especialistas en materia económica
señalan que con el aumento en las temperaturas,
enfermedades tropicales como el dengue
aparecerán en zonas del mundo donde hoy no son
habituales.

"Porque no será malo todo lo que traiga el
calentamiento global, o al menos eso es lo que piensan
las farmacéuticas" señala el diario
El Economista, en su edición del 15 de junio de
2007. "El incremento de las temperaturas
doblará el mercado mundial de vacunas en los
próximos 13 años hasta situarlo en los
1.3 billones de dólares", añade el
artículo.

Un informe publicado en la prestigiosa revista Nature,
en agosto de 2007, "Dengue Fever Climb The Social
Ladder", confirma el negocio de la
compañía GlaxoSmithKline con la
enfermedad del dengue:

La prosperidad repentina de las economías
asiáticas y latinoamericanas ha provocado el
interés de las compañías
farmacéuticas en ciertas enfermedades. "El
campo se ha visto enormemente beneficiado por el
aumento en el valor potencial de mercado de una vacuna
contra el dengue. Esta realidad está
intimamente ligada al aumento en los ingresos en Asia y
América Latina", dijo a la revista Nature,
Bruce Innis, científico contratado por
GlaxoSmithKline para el desarrollo de vacunas. (El
subrayado es mío)

Ahora bien, a pesar de la intensa campaña de
miedo que los medios de comunicación como El
Nuevo Día han desarrollado, lo cierto es que
según la información que proveen, la
incidencia de dengue en Puerto Rico en el 2007 no
parece ser mayor que en años anteriores.

Según las estadísticas publicadas en la
página del Departamento de Salud la epidemia
este año fue declarada a base de casos
sospechosos, donde incluso las desafortunadas muertes,
también aparentan ser sospechosas.

Pero lo que sí resulta muy sospechoso es que se
declare una epidemia de dengue justo en el momento en
que la compañía GlaxoSmithKline
está realizando un experimento clínico en
Puerto Rico con una nueva vacuna contra esa
enfermedad.

Experimentos clínicos con seres humanos como el
de la vacuna contra el dengue, están siendo
cuestionados a nivel internacional.

Tarde pero seguro, el Gobierno de los Estados Unidos ha
reaccionado a las denuncias y en un informe de la
Oficina del Inspector General del Departamento de Salud
y Servicios Humanos (HHS), admite que la
Administración de Drogas y Alimentos (FDA) no
fiscaliza correctamente y dedica muy poco esfuerzo por
garantizar el bienestar de los millones de personas que
participan en los experimentos clínicos.

"Los oficiales federales de salud no saben cuantos
experimentos clínicos se están
realizando", señala el Inspector General
Daniel R. Levinson en, The Food and Drug
Aministration's Oversight of Clinical Trials, publicado
en septiembre de 2007. "Auditan menos del uno por
ciento de los lugares de prueba, y en las raras
ocasiones en que los inspectores sí aparecen,
por lo general llegan mucho después de que las
pruebas han finalizado".

En la página oficial del Instituto Nacional de
la Salud (NIH), aparecen registrados cuarenta
experimentos con seres humanos auspiciados por la
compañía GlaxoSmithKline en Puerto Rico.
Once de ellos, incluyendo la vacuna contra el dengue,
están abiertos a reclutamiento.

GlaxoSmithKline es una de las compañías
farmacéuticas que anunció recientemente
el despido de cientos de empleados como parte de un
plan de restructuración.

Varios empresarios de la industria farmacéutica
que participaron de la décimo octava
Reunión Anual de la Asociación de
Industrias Farmacéuticas (PIA) sostienen que
esta restructuración se trata de una
transición desde una economía tradicional
de manufactura a una del conocimiento.

"No hay duda de que los cierres recientes de
plantas han tenido un impacto en la economía y
en las comunidades donde servimos, sin embargo, la
industria farmacéutica de Puerto Rico
está viviendo un desarrollo significativo en el
sector de la biotecnología y está
despuntando en el renglón de la
investigación científica",
señalaron los empresarios.

Así, bajo el pretexto de una nueva
economía basada en el conocimiento, la
compañía GlaxoSmithKline cierra su
fábrica dejando en la calle a miles de
trabajadores y orienta su negocio de inversión
hacia la experimentación con la población
puertorriqueña de productos como la nueva vacuna
contra el dengue.

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