Para los inversionistas, septiembre tal si sea negro
Por Brett Arends
Faltan sólo tres semanas para que llegue septiembre. ¿Está nervioso? Quizás debería estarlo.
Para los inversionistas, el período entre el Día del Trabajo en Estados Unidos (primer lunes de septiembre) y Halloween (31 de octubre) resulta ser un show de terror anual. Y nadie sabe por qué.
Fue, por supuesto, en septiembre del año pasado cuando la firma de valores Lehman Brothers colapsó y todo se vino abajo. No obstante, también fue en septiembre y octubre de 2002 cuando el último mercado bajista alcanzó su mínimo.
¿La crisis financiera de 1998? Empezó a fines de agosto y continuó por dos meses.
El famoso colapso bursátil de 1987 sucedió en octubre, pero la mayoría de las personas han olvidado que el mercado en realidad comenzó su descenso a fines de agosto.
Eso es exactamente lo que sucedió también en 1929. El gran derrumbe ocurrió en octubre, pero el mercado alcanzó su máximo justo después del Día del Trabajo. Los precios empezaron a declinar en septiembre y luego cayeron aún más.
¿El peor mes durante la Gran Depresión? Septiembre de 1931, cuando el Promedio Industrial Dow Jones perdió aproximadamente 30%.
También fue en septiembre, de 2000, cuando el mercado bajista realmente se puso en marcha.
La crisis del 9/11, obviamente, tuvo lugar en septiembre. Los inversionistas no tuvieron la culpa, pero lo que se suele olvidar es que la bolsa ya estaba tambaleante. En las dos semanas antes de los ataques terroristas en Nueva York, el índice Standard & Poor's 500 descendió 7%.
¿El gran pánico de 1907? Ocurrió en octubre. ¿El gran colapso de 1873? En septiembre.
¡Ay, caramba!
Entonces, ¿existe realmente un efecto de septiembre, o tal vez de Halloween?
Desde 1926, los inversionistas han perdido en promedio casi 1% durante septiembre, según datos bursátiles analizados por Kenneth French, profesor de finanzas de la Escuela de Negocios Tuck de la Universidad de Darthmouth. Es el único mes con un retorno promedio negativo. Durante cada uno de los otros 11 meses, los inversionistas ganaron en promedio casi 1%.
Otras investigaciones amplían aún más esta idea. Un estudiante de doctorado del Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech), Hyung-Suk Choi, analizó el llamado "efecto de septiembre" como parte de su reciente tesis de doctorado. Choi examinó los datos de 18 bolsas de países desarrollados alrededor del mundo durante los últimos 200 años y halló que, en 15 de esos mercados, septiembre generó pérdidas para los inversionistas.
Sven Bourman, un gestor de fondos, y Ben Jacobsen, un profesor de finanzas, concluyeron que los inversionistas en la mayoría de los mercados del mundo históricamente les ha ido mal de mayo a octubre de cada año. En cambio, hicieron dinero entre noviembre y abril.
De ahí el viejo dicho inglés "vende en mayo y vete, no regreses hasta el Día de St. Leger". (Pero como este día es a mediados de septiembre, incluso esa fecha puede ser prematura.)
Parte del efecto de septiembre o de Halloween es causado por unos cuantos años muy malos. No obstante, esa no es toda la historia. Para reducir la influencia de los años atípicos, tomé en cuenta el resultado mediano desde 1926 en lugar del promedio. La diferencia entre el desempeño en septiembre y el de los otros meses se redujo de 2% a 1,4%, una brecha menor pero aún considerable. El mes de septiembre mediano tuvo pérdidas de sólo 0,07%, pero el mes mediano para el resto del año obtuvo una ganancia de 1,37%.
En cuanto a las causas de un posible efecto de septiembre, la mayoría no tiene explicación.
"No ha habido ninguna buen argumento académico para explicar esto", reconoce Michael Cooper, un profesor de finanzas de la Escuela de Negocios David Eccles de la Universidad de Utah. "Un explicación creíble es que es sólo suerte".
Se ha sugerido que los fondos de inversión hacen que caiga el mercado al vender sus acciones con pérdidas antes del cierre de su año fiscal el 31 de octubre. O que las advertencias sobre los resultados del tercer trimestre llegan a principios de septiembre, lo que aumenta el temor sobre las ganancias de todo el año. O que estos colapsos solían estar ligados a la cosecha en EE.UU., cuando los bancos de la región Medio Oeste del país retiraban capital de Nueva York.
(Otra teoría menciona el trastorno afectivo estacional. Según esta explicación, los inversionistas simplemente se vuelven más reacios al riesgo, y más proclives a vender, a medida que los días se hacen más cortos. Esto es lo que argumentan Mark Kamstra, un profesor de finanzas de la Universidad de York, y otros.)
Entonces, ¿qué es lo que debe hacer?, si de hecho debe hacer algo.
En términos prácticos, quizás no tanto. Para la mayoría de la gente, incluso una diferencia de uno o dos puntos porcentuales en el desempeño no va a cubrir los costos de transacción de vender antes de fin de agosto y volver al mercado luego de un mes. Además, los patrones de la bolsa no son rígidos. El mercado incluso puede subir en septiembre, como sucedió en 2006 y 2007.
Tal vez lo mejor que pueda hacer estar preparado para una turbulencia.


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