El rebrote de la violencia en Iraq
Después de una relativa calma, vuelve la violencia a manchar de sangre las calles de las ciudades iraquíes, matando a diario a decenas de inocentes que acuden a mezquitas, mercados o lugares de recreo.
*Waleed Saleh Al Kalifa
Las escenas dramáticas que viven estos días los ciudadanos iraquíes nos traen a la memoria las imágenes del primer año de la invasión y los atentados terroristas que pretendían encender la mecha de un conflicto sectario, por medio de ataques a los lugares de culto de las distintas confesiones y religiones. Algunos observadores han señalado que aquella cruel violencia fue obra de grupos especiales conocidos por "los escuadrones de la muerte" organizados por algunos oficiales norteamericanos y con la participación directa del Mossad israelí, que tenían gran interés en este tipo de conflicto para dividir gravemente a la sociedad iraquí. Es de sobra conocido que los agentes de los servicios secretos israelíes están infiltrados en las compañías de seguridad que trabajan en Iraq, en el comercio y el sector de la construcción, especialmente en la zona norte, en el Kurdistán iraquí.
En cambio las autoridades iraquíes y norteamericanas han mantenido una interpretación única culpando a Al Qaeda como autora de la violencia y considerando sus atentados de terrorismo algo importado y ajeno al país, pese a que las fuerzas de ocupación han insistido durante los tres últimos años en que este grupo se encuentra muy debilitado en Iraq. La acusación en segundo lugar se dirigía a los antiguos miembros del disuelto partido Baaz del anterior régimen.
Antes de analizar las posibles causas del rebrote de la violencia en Iraq, conviene recordar el acuerdo firmado en noviembre del 2008 entre las autoridades iraquíes y las tropas norteamericanas relativo a la seguridad y a la retirada de las tropas ocupantes del país árabe, primero de las ciudades y pueblos a finales de junio de 2009 y la retirada completa antes del final del 2011. El acuerdo, según algunos analistas, no fue por deseo del gobierno iraquí, sino más bien el resultado de la resistencia que obligó a las tropas norteamericanas a esconderse en las bases y cuarteles militares fuera de las ciudades. Pero los norteamericanos han dejado la puerta abierta a la posibilidad de regresar a las calles de las ciudades en caso de que las fuerzas armadas iraquíes se vieran incapacitadas para mantener el orden y la seguridad. Esta intención la expresó el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, en su visita a Bagdad el 4 de julio de 2009. Biden afirmó que "si la violencia resurgiera, ello cambiaría la naturaleza de nuestro compromiso". Él fue muy directo sobre ese punto, afirmó el alto responsable. "Si a causa de las acciones de las diferentes partes en Iraq el país se sumiera nuevamente en la violencia confesional o cayera en la violencia étnica, sería entonces algo que no nos permitiría seguir comprometidos, porque no le convendría al pueblo de Estados Unidos". La pregunta obligatoria a continuación sería: ¿tiene EE.UU. interés en la prolongación de la violencia para perpetuarse en el país de forma indefinida?
En las últimas elecciones legislativas celebradas en 2005, se formó una alianza entre los partidos y grupos religiosos chiíes conocida por "La Alianza Iraquí Unida", usando como argumento para su formación la religión y la supuesta persecución e injusticia sufridas por estos grupos por los sucesivos gobiernos de Iraq. Tuvieron un apoyo masivo que los colocó en el gobierno con una cómoda mayoría, pero los ciudadanos durante estos cuatro años se han dado cuenta de que los miembros de estos grupos en el gobierno no han ofrecido ningún servicio a los ciudadanos y solamente hubo una lucha encarnizada por los puestos oficiales, por los altos sueldos que se ganaba y una rivalidad deshonesta que ha provocado casi la disolución de la alianza. Estos partidos han perdido su popularidad y posiblemente hayan empezado, cara a las próximas elecciones legislativas en enero del 2010, a ordenar a sus milicias a perpetrar atentados indiscriminados para enviar un mensaje claro a sus simpatizantes: si seguimos en el poder podremos protegeros y en caso contrario seréis los mayores perdedores. En definitiva los componentes de la Alianza Unida querrán así volver a resucitarla para seguir al frente del gobierno.
Los Sahawat "Grupo el Despertar" organizado y financiado hace dos años por las tropas norteamericanas para luchar contra Al Qaeda en el oeste de Iraq, son otros posibles interesados en el resurgimiento de la violencia. Últimamente este grupo ha perdido el apoyo del gobierno iraquí y algunos de sus miembros han sido detenidos, secuestrados o asesinados, además de dejar de recibir sus sueldos acordados con anterioridad. La vuelta de la violencia por lo tanto puede representar un mensaje enviado por ellos al gobierno para hacerle entender que no hay paz posible sin tener en cuenta su papel y su participación en las decisiones.
No debemos olvidar además la precariedad de las fuerzas armadas iraquíes, su poca profesionalidad, sus sentimientos sectarios y su lealtad no a la patria sino al grupo o partido sectario al que pertenecen. Todo esto debilita su papel y resta valor a su misión. El cuerpo de la policía iraquí y así mismo el ejército están dominados por un espíritu mafioso, puesto que en numerosas ocasiones se ha descubierto que son los propios policías o militares iraquíes los que roban, asesinan o secuestran. Y el último caso del robo del banco oficial al-Rafidayn perpetrado el 28 de julio de 2009 en un barrio de Bagdad por la propia guardia presidencial no deja lugar a dudas. Varios oficiales de los guardaespaldas del vicepresidente ‘Adil ‘Abd al-Mahdi del Consejo Islámico Supremo (grupo chií) causaron en su ataque ocho muertos y una veintena de heridos y se llevaron la cantidad de 8,3 millones de dólares.
Hay quien señala a Irán como otra parte interesada en el aumento de la violencia en Iraq. Según esta opinión, Iraq volvería a ocupar las primeras líneas de la información internacional y así taparía en cierta medida la información sobre las graves revueltas que están teniendo lugar en Irán desde la denuncia por fraude de las últimas elecciones presidenciales celebradas el pasado mes de junio.
Y hay quien mira a los dos partidos kurdos que participan en el gobierno como instigadores de la violencia. Según esta opinión, la violencia extrema llevaría al final a la división del país, y esto les beneficiaría enormemente, porque ellos tendrían su autonomía automáticamente, o bien plena o dentro de un sistema de federación. Y en ambos casos saldrían muy beneficiados de la situación.
En resumen, se puede decir que nadie debería extrañarse mucho del rebrote de la violencia en Iraq si nos fijamos en el panorama general del país. Iraq en la actualidad encabeza la lista de los países más corruptos del mundo según las estadísticas de la ONU. La tasa de paro supera el 50%; hay más de seis millones de huérfanos y casi cuatro millones de viudas. Los enfrentamientos sectarios y étnicos son el pan de cada día; los servicios básicos (agua, luz, sanidad, enseñanza...) no han sido restablecidos hasta ahora; los desplazados externos e internos, que se cuenten por millones, no han podido regresar a sus casas. Aún así y curiosamente encontramos todavía a políticos iraquíes que para disculparse de la desastrosa situación del país, echan la culpa de todos sus males a Saddam Hussein que dejó de existir hace años.
Fuente: Radio Nederland


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