LO QUE NO SE DICE SOBRE LA LECHE
POR: YADIRA MERCED / COLABORADOR: ANTHONY HOYOS
ESPECIAL PARA EL PERIÓDICO LA SEMANA
COLUMNA LO QUE NO SE DICE
Desde pequeños nos han inculcado que debemos tomar leche para mantener los huesos fuertes y sanos. En la actualidad el consumo es tan desmedido debido a la oferta constante por parte de las industrias de sufragar nuestras "necesidades", que debemos plantearnos hasta que punto hemos perdido la calidad y el valor nutricional de aquellos años dorados en donde se podía comer sin temor de contaminarnos con químicos externos.
En tiempos pasados las personas criaban animales para luego tomar beneficio del mismo. La alimentación de este animal, en este caso la vaca, es pieza clave. Es decir, un animal que era criado en la casa con comida, sin tortura sin antibióticos y sin estrógenos, tenía una menor probabilidad de dañar el organismo de quien la consuma. Lo que no a cambiado es el hecho de que consumir un vaso de leche de 8 onzas contiene 123 calorías, por lo que su valor calórico siempre ha sido alto y nunca ha sido el alimento de mayor nutrición.
A pesar de las campañas millonarias acerca de las ventajas de la leche, investigadores y epidemiólogos de universidades prestigiosas como Harvard, se han dado a la tarea de estudiar el valor nutricional de la leche y han llegado a conclusiones comprobables y exactas que la relacionan con enfermedades degenerativas como la obesidad, la diabetes Tipo 2, problemas cardíaco y osteoporosis. Además, se le asocia directamente con el asma por ser un alergénico y debido al gran contenido de hormonas a los diferentes tipos de cáncer que tantas vidas han cobrado mundialmente.
En Puerto Rico varios profesionales en la práctica de la medicina natural concuerdan con éstos resultados. La Lcda. Ruvva Milián naturópata e iridióloga establece que el origen es el principal problema. "Es tan sencillo como el origen. Estamos hablando de que la vaca al igual que el ser humano es un mamifero y que su leche es para sus crías del msimo modo que nosotras las mujeres en el período de gestación nos vamos preparando para producir la leche que nuestros infantes necesitan". indicó Ruvva
Cada mamífero produce lo necesario para su cría. En el caso de la vaca, el ternero debe duplicar su peso en 47 días, al cabo de un año debe alcanzar las 300 libras y en dos años su peso será de 1,100 a 1,200 libras. En el caso de un bebé su peso es duplicado a los 180 días. Es por ésto que es necesario plantear lo siguiente: ¿porque somos la única especie que consume la leche producida por otra especie? y ¿Por qué la continuamos usando en la etapa adulta?
Promover un alto consumo de leche desde la infancia, por otro lado, puede predisponernos a la obesidad. En los últimos años Puerto Rico ha estado en los primeros 20 países con una alta incidencia de obesidad y aunque los factores pueden ser variados no podemos dejar fuera que la industria lechera ha formado parte esencial en nuestra dieta por más de dos décadas. La obesidad afecta la calidad de vida creando grandes problemas cardiovasculares. En la mesa puertorriqueña es común la leche y sus derivados (mantequilla, yogurt, queso) lo que resulta preocupante por la gran cantidad de grasa y colesterol que contienen estos alimentos y su deficiencia en fibra.
La Lcda. Milián establece que en culturas orientales en donde no se consume leche ni sus derivados, la tasa de muerte en condiciones como el cáncer de mama es una de las más bajas del mundo con uno en cada 100,000 habitantes lo que resulta un número insignificante en comparación con nuestro país. La relación que existe entre el consumo de leche y el cáncer se basa en una hormona que tenemos en común con la vaca conocida como factor de crecimiento semejante a la insulina (insulin-like growth factor (IGF-l)) Cuando se bebe un vaso de leche de 12 onzas, se dobla la cantidad de esa hormona en el cuerpo lo que los científicos establecen como el factor clave en el crecimiento y proliferación del cáncer del seno y debido al contenido de galactosa asociado también al cáncer de ovario.
Los lácteos también son asociados con la diabetes porque éstos destruyen las células que produce la insulina en el páncreas, según concluye el Dr. Frank A. Oski, MD, ex-Director de Pediatría en la Universidad John Hopkins.
Entre los mitos más difundidos relacionados al consumo de la leche es que ayuda a fortalecer los huesos, lo que resulta un dato poco confiable tomando en consideración que los países con más consumo de estos productos son los más afectados por condiciones como la osteoporosis, artritis reumatoidea y la osteoartritis. La leche es en un 80% de su contenido una proteína que se conoce como caseína y el 20% restante contiene suero de la acuosa. La caseína es una fosfoproteína que afecta los tejidos óseos provocando el debilitamiento de los huesos. Y esto trae como consecuencia éstas condiciones degenerativas debidas la reabsorción del calcio.
Otro de los casos en los que el consumo de leche y sus derivados puede resultar negativo para la salud es en los pacientes de autismo. La Lcda. Milián establece datos sólidos acerca de estudios que señalan "que la caseína, se convierte en opio que de manera bioquímica alteran el comportamiento del paciente" y concluyeron que al eliminar de la dieta productos con caseína habrá una mejoría significativa en su estado de ánimo al no recibir el efecto tóxico provenientes de estos que afecta el sistema nervioso central e interfiere con los neurotransmisores.
LA LACTANCIA COMO PRIMERA Y SEGUNDA OPCIÓN
Para conservarla la leche de vaca debe ser manipulada y transformada en yogurt o queso, hervirla y pasteurizarla, proceso que altera algunos de sus componentes. Es por esto que la lactancia debe formar parte esencial en la vida del bebé. La lactancia le permite a la mujer producir lo que necesita su bebé sin añadirle calorías, bacterias, estrógeno provenientes de la vaca y hormonas que pueden jugar un papel importante en la salud del recién nacido. Es importante además comprender que al ser amamantado se previene el contacto con los elementos externos como la contaminación, el agua, químicos y maquinaria mecánica. El uso de fórmulas no es recomendado por la relación que tiene su contenido con la leche de vaca.
INTOLERANCIA VS ALERGIA
Es importante diferenciar lo que es intolerancia a la lactosa y ser alérgico a la leche. En un caso de intolerancia a la lactosa (un tipo de azúcar) la reacción se verá manifestada directamente en el sistema inmunológico, mientras que una alergia a la leche es una reacción del sistema digestivo que provoca diarreas y mala digestión.
A las personas que tenga interés en mantener su salud en condiciones óptimas se recomienda eliminar los refrescos, la cafeína, las harinas blancas saturadas y los ácidos. Y utilizar productos alternativos a los lácteos como los vegetales verdes y el ajonjolí que brindan la porción necesaria de calcio así como los productos integrales como la pasta y el arroz que tienen una mayor concentración de fibra.
Luego de toda esta información es importante dejar claro que somos lo que consumimos y que la moderación es la clave para una buena salud. En el mercado existen alternativas que nos proporcionan más nutrientes que otros pero el consumo no puede continuar siendo desmedido.

