Publicidad:
La Coctelera

Lo QUE no se DICE

Investigaciones, análisis, estadísticas, informes, documentales y noticias del mundo

Categoría: EXPERIMENTOS EN PUERTO RICO

EXPERIMENTOS EN PUERTO RICO (DENGUE)

Ejecutivos de GlaxoSmithKline aseguran que la vacuna
aumentará su negocio a nivel mundial

Por Marta Villaizán Montalvo

Mientras los medios de comunicación nos hacen
creer que estamos ante una epidemia de dengue sin
precedente, una compañía
farmacéutica y un centro médico militar,
a sabiendas y en complicidad con médicos del
país prueban una nueva vacuna contra esa
enfermedad que pondrá en peligro la vida de
cientos de puertorriqueños que se
entregarán como sujetos para la
experimentación con fines comerciales.

-------------------------------------------------------

"¿A tu hijo lo ha picado alguna vez un
mosquito?", preguntó una señora a
Carmen, madre de cuatro niños, en un centro de
salud.

"El dengue es una enfermedad que se transmite a
través de mosquitos. No hay una vacuna para
impedir la infección y lamentablemente muchos
niños mueren", dijo la señora al
tiempo que le entregaba a Carmen la tarjeta de
presentación de un médico con oficina
privada.

"Estamos investigando una nueva vacuna contra el
dengue, ¿quieres que tus niños
participen?, preguntó la señora.
"Te pagaremos $50 por cada una de las dos veces en
que cada niño reciba la inyección".

Carmen aceptó y puso el nombre de sus cuatro
hijos en la lista. Cuando llegó a su casa le
contó a su suegra de la vacuna y le
comentó que el dinero le vendría bien
para completar el pago de la luz y el agua.

"Ni lo pienses muchacha", le dijo la suegra a
Carmen. "Si te van a dar chavos, ahí hay
gato encerra'o".

Sin entender la naturaleza y las consecuencias de lo
que se le estaba ofreciendo, Carmen estuvo a punto de
entregar a sus niños como voluntarios para
probar la seguridad y efectividad de una vacuna en
etapa experimental contra el dengue.

La patente de la vacuna,Tetravalent live attenuated
dengue vaccine, pertenece al Ejército de los
Estados Unidos y de su investigación y
desarrollo se encarga el Instituto Walter Reed y la
compañía GlaxoSmithKline.

Así lo evidencia el protocolo oficial, "A
Study of Two Doses of WRAIR Dengue Vaccine Administered
Six Month Apart, to Healthy Adults and Children",
publicado en Clinical Trials.gov, página del
Instituto Nacional de la Salud.

Según el documento, para conocer los defectos de
la vacuna y constatar si es o no una sustancia
peligrosa, 720 puertorriqueños sanos entre las
edades de 12 meses a 50 años de edad
recibirán dos dosis a ser administradas con un
intervalo de seis meses entre una y otra.

Los puertorriqueños participarán en un
experimento Fase II. Esta fase es la segunda de tres
etapas de experimentación con seres humanos que
debe pasar una vacuna o medicamento para ser aprobada
por la Agencia Federal de Drogas y Alimentos (FDA).

De mantener el experimento su curso positivo, es decir
si los voluntarios no se enferman o mueren de dengue
por causa de la vacuna, cerca de 5,000
puertorriqueños participarán entonces en
la Fase III.

Rompiendo el esquema acostumbrado de realizar este tipo
de experimento en varios países en desarrollo a
la misma vez, la prueba de la vacuna se llevará
a cabo sólo en Puerto Rico.

Asimismo, son también de Puerto Rico los 24
médicos encargados de persuadir a los
puertorriqueños para que se inscriban como
voluntarios en el peligroso experimento.

Uno de los métodos de persuasión que
utilizan estos médicos es colocar reclutadores
en lugares estratégicos.

En el centro de salud, Carmen estaba en un lugar
estratégico y bajo la errónea
impresión de que la vacuna era una prueba
oficial, añadió el nombre de sus hijos a
la lista de voluntarios.

La reacción de Carmen es la conducta esperada
como respuesta a lo que en marketing se conoce como la
estrategia del "ruido".

La herramienta básica del "ruido" en
el negocio con las enfermedades es suministrar a los
medios de comunicación historias
diseñadas para crear miedo y atraer la
atención sobre un nuevo tratamiento.

Aunque la noticia de la epidemia de dengue ha sido
reseñada por todos los medios, es El Nuevo
Día con más de 100 artículos
publicados en poco más de tres meses, el que ha
desarrollado la mayor campaña de miedo a la
enfermedad.

Oficiales del Departamento de Salud, el Centro de
Control de Enfermedades, (CDC), investigadores
científicos de las universidades, prestigiosos
médicos y hasta el encargado de los monos en el
Centro de Primates del Caribe, han tenido algo que
decir sobre el dengue a El Nuevo Día.

Pero hay una razón para tanto ruido.

La vacuna desarrollada por GlaxoSmithKline es una de
cinco vacunas contra el dengue en etapa experimental
que compiten por la oportunidad de negocio que
traerá consigo el calentamiento global.

Especialistas en materia económica
señalan que con el aumento en las temperaturas,
enfermedades tropicales como el dengue
aparecerán en zonas del mundo donde hoy no son
habituales.

"Porque no será malo todo lo que traiga el
calentamiento global, o al menos eso es lo que piensan
las farmacéuticas" señala el diario
El Economista, en su edición del 15 de junio de
2007. "El incremento de las temperaturas
doblará el mercado mundial de vacunas en los
próximos 13 años hasta situarlo en los
1.3 billones de dólares", añade el
artículo.

Un informe publicado en la prestigiosa revista Nature,
en agosto de 2007, "Dengue Fever Climb The Social
Ladder", confirma el negocio de la
compañía GlaxoSmithKline con la
enfermedad del dengue:

La prosperidad repentina de las economías
asiáticas y latinoamericanas ha provocado el
interés de las compañías
farmacéuticas en ciertas enfermedades. "El
campo se ha visto enormemente beneficiado por el
aumento en el valor potencial de mercado de una vacuna
contra el dengue. Esta realidad está
intimamente ligada al aumento en los ingresos en Asia y
América Latina", dijo a la revista Nature,
Bruce Innis, científico contratado por
GlaxoSmithKline para el desarrollo de vacunas. (El
subrayado es mío)

Ahora bien, a pesar de la intensa campaña de
miedo que los medios de comunicación como El
Nuevo Día han desarrollado, lo cierto es que
según la información que proveen, la
incidencia de dengue en Puerto Rico en el 2007 no
parece ser mayor que en años anteriores.

Según las estadísticas publicadas en la
página del Departamento de Salud la epidemia
este año fue declarada a base de casos
sospechosos, donde incluso las desafortunadas muertes,
también aparentan ser sospechosas.

Pero lo que sí resulta muy sospechoso es que se
declare una epidemia de dengue justo en el momento en
que la compañía GlaxoSmithKline
está realizando un experimento clínico en
Puerto Rico con una nueva vacuna contra esa
enfermedad.

Experimentos clínicos con seres humanos como el
de la vacuna contra el dengue, están siendo
cuestionados a nivel internacional.

Tarde pero seguro, el Gobierno de los Estados Unidos ha
reaccionado a las denuncias y en un informe de la
Oficina del Inspector General del Departamento de Salud
y Servicios Humanos (HHS), admite que la
Administración de Drogas y Alimentos (FDA) no
fiscaliza correctamente y dedica muy poco esfuerzo por
garantizar el bienestar de los millones de personas que
participan en los experimentos clínicos.

"Los oficiales federales de salud no saben cuantos
experimentos clínicos se están
realizando", señala el Inspector General
Daniel R. Levinson en, The Food and Drug
Aministration's Oversight of Clinical Trials, publicado
en septiembre de 2007. "Auditan menos del uno por
ciento de los lugares de prueba, y en las raras
ocasiones en que los inspectores sí aparecen,
por lo general llegan mucho después de que las
pruebas han finalizado".

En la página oficial del Instituto Nacional de
la Salud (NIH), aparecen registrados cuarenta
experimentos con seres humanos auspiciados por la
compañía GlaxoSmithKline en Puerto Rico.
Once de ellos, incluyendo la vacuna contra el dengue,
están abiertos a reclutamiento.

GlaxoSmithKline es una de las compañías
farmacéuticas que anunció recientemente
el despido de cientos de empleados como parte de un
plan de restructuración.

Varios empresarios de la industria farmacéutica
que participaron de la décimo octava
Reunión Anual de la Asociación de
Industrias Farmacéuticas (PIA) sostienen que
esta restructuración se trata de una
transición desde una economía tradicional
de manufactura a una del conocimiento.

"No hay duda de que los cierres recientes de
plantas han tenido un impacto en la economía y
en las comunidades donde servimos, sin embargo, la
industria farmacéutica de Puerto Rico
está viviendo un desarrollo significativo en el
sector de la biotecnología y está
despuntando en el renglón de la
investigación científica",
señalaron los empresarios.

Así, bajo el pretexto de una nueva
economía basada en el conocimiento, la
compañía GlaxoSmithKline cierra su
fábrica dejando en la calle a miles de
trabajadores y orienta su negocio de inversión
hacia la experimentación con la población
puertorriqueña de productos como la nueva vacuna
contra el dengue.

Experimentos militares en Puerto Rico

Los experimentos militares con herbicidas- venenos destructores de vegetación- en Puerto Rico no se limitaron al agente naranja ni se limitaron al Yunque.

Experimentos militares en Puerto Rico
No fue agente naranja solamente

Carmelo Ruiz Marrero
Semanario CLARIDAD

Es un hecho harto conocido que las fuerzas militares estadounidenses han experimentado en los ecosistemas puertorriqueños con todo, desde radiación y napalm hasta el herbicida tóxico agente naranja. Pero hallazgos recientes demuestran que los experimentos con herbicidas- venenos destructores de vegetación- no se limitaron al agente naranja ni se limitaron al Yunque.

El mes pasado la investigadora Marta Villaizán Montalvo halló tres documentos del Laboratorio de Guerra Biológica del Ejército, ubicado en Fort Detrick, estado de Maryland, que afirman que entre 1963 y 1965 se experimentó con varios herbicidas en varios lugares de Puerto Rico, incluyendo Maricao y Guánica. Los documentos en cuestión los encontró en el National Agricultural Library.

Los documentos son referentes a un estudio auspiciado por la agencia militar de alta tecnología DARPA, una estación experimental agrícola de Texas (College Station) y la estación experimental federal de Mayagüez. "Todo el personal a cargo de la dirección fue seleccionado en Estados Unidos", informa Villaizán Montalvo. "Los documentos no mencionan oficiales de alto rango ya sea científico o militar con apellidos latinos. De la misma manera, tampoco se hace referencia o se describe la participación de alguna agencia gubernamental del Estado Libre Asociado de Puerto Rico."

A fines de abril de 1963 se hizo un estudio en la Central Eureka de San Germán para seleccionar los herbicidas a usarse en los experimentos. Se seleccionaron veinte químicos, incluyendo plicoram, paraquat, diquat, bromacil, dicamba, hexafluoroacetona y prometone. Según los documentos, se aplicaron 27 libras de plicoram por acre en El Yunque, 27 libras de bromacil por acre en Guánica y 9 libras de plicoram por acre en Maricao. El efecto fue devastador; uno de los documentos dice textualmente: "the jungle of growth of Luquillo National Forest was largely killed."

Villaizán Montalvo encontró difícil determinar con certeza si los experimentos continuaron más all´de 1965 porque no halló documentación de otros años. No obstante, un documento de 1965 permite inferir que los experimentos continuaron. Dice un pasaje: "The program planned is necessary for the development of reliable knowledge of the improved potential and proper usage of herbicides and defoliants... The additional research will capitalize on the investment already made and insure completion of lines of work underway."

Por su parte, el legislador independentista Víctor García San Inocencio radicó el mes pasado una resolución pidiendo una investigación sobre estos experimentos. García San Inocencio alude a una carta firmada por Phillip Grone, asistente principal del ayudante del subsecretario de defensa, fechada 23 de septiembre de 2003 y dirigida al congresista Lane Evans, portavoz de la minoría en el Comité de Asuntos del Veterano en la Cámara de Representantes en Wáshington.

En el documento, Grone admite que al menos 48 herbicidas fueron usados en experimentos en Puerto Rico desde 1956 a 1968, en Mayagüez, Cabo Rojo, Guánica, Las Marías, Luquillo y Río Grande. Un comunicado de la oficina del representante pipiolo hace referencia a información publicada en agosto de 1999 por la organización no gubernamental Center for Defense Information, al efecto de que la Marina de Guerra admite que probó agente naranja cerca de Isabel Segunda, en Vieques.

"El agente naranja podría ser la causa de la alta incidencia de algunas enfermedades perniciosas en ciertos municipios de Puerto Rico", dijo el representante. "Por supuesto, el gobierno de Puerto Rico alegará que jamás se enteró de esta atrocidad."

Animalitos de laboratorio: Los experimentos con niños en Puerto Rico

Por Marta Villaizán Montalvo

Durante casi dos décadas, el Grupo de Ensayos Clínicos Pediátricos del SIDA, (PACTG por sus siglas en inglés), con el respaldo de varias compañías farmacéuticas ha realizado cientos de experimentos potencialmente peligrosos en centros de investigación en Estados Unidos y Puerto Rico.

La información, que ha sido publicada por varias agencias noticiosas a nivel internacional, surge del trabajo investigativo del periodista independiente Liam Scheff sobre experimentos realizados en el Incarnation Children's Center en la ciudad de Nueva York.

En su estudio, Scheff señala que más de 100 niños fueron usados en pruebas de toxicidad para medicamentos del SIDA. En otra prueba, se suministraba a niños menores de cuatro años "cocteles" de siete drogas al mismo tiempo. Como si no fuera suficiente, también se probaron drogas contra el herpes y algunas variantes de Retrovir (Zidovudine, AZT o ZDV) que según dice el fabricante en la etiqueta, "Retrovir is not a cure for HIV infection."

Por otro lado, Scheff asegura que, "el gigante farmacéutico Glaxo SmithKline está involucrado en el escándolo." "Glaxo ha patrocinado por lo menos cuatro experimentos médicos desde 1995 usando niños negros o hispanos de la guardería Incarnation Children's Center."

Pero los horrores que narra Liam Scheff y la irregular participación de las farmacéuticas no son exclusivos del Incarnation Children's Center en Nueva York.

En su artículo, "The ICC Investigation Continues", Scheff cita varios estudios publicados en la página oficial del Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos, Clinical Trails.gov, que describe los experimentos llevados a cabo y por realizar con miles de niños en 39 lugares en Estados Unidos.

Uno de esos lugares es Puerto Rico...

Con una simple consulta a la página en Internet pude percatarme que de 171 experimentos de HIV en Puerto Rico aún vigentes, 24 de ellos son con niños. Ocho de estas pruebas están financiadas por industrias farmacéuticas entre las que se destaca Glaxo SmithKline.

De los 24 experimentos vigentes, 23 comenzaron a la misma vez en el Incarnation Children's Center de Nueva York. Sin embargo, esa institución ya no está reclutando pacientes. Se puede inferir que la razón principal es la publicidad que se le ha dado en la prensa norteamericana durante este año. No obstante, en Puerto Rico las inscripciones están abiertas.

Un ejemplo es el experimento PACTG 219C - Efectos del VIH a largo plazo en niños infectados - que fue actualizado en agosto 17 de 2004. El propósito es el siguiente:

El propósito de este estudio es dar seguimiento a pacientes expuestos al VIH y lactantes, niños pequeños y adolescentes VIH-positivos que asisten a estudios Pediátricos del Grupo de Investigación Clínica del SIDA ( Pediatric AIDS Clinical Trials Group - PACTG). Este estudio dará seguimiento a esos pacientes con el fin de buscar los beneficios a largo plazo o efectos secundarios tardíos de los medicamentos o vacunas recibidos.

Detalles:

A medida que se desarrollan nuevas drogas o vacunas para impedir el avance de la enfermedad por el VIH y prolongar la supervivencia de los pacientes VIH-positivos, se realizan estudios para determinar también si esos tratamientos son eficaces y no hacen daño a corto plazo. Sin embargo, además se deben estudiar los efectos a largo plazo, ya sean benéficos o efectos secundarios. Estos efectos a largo plazo pueden tener un impacto mayor en lactantes y niños pequeños que todavía están en la etapa de crecimiento y desarrollo.

Después de ingresar al estudio, a los pacientes se les harán exámenes regulares periódicamente, que incluyen exámenes físicos, neurológicos, de sangre y de orina, así como medición del crecimiento. Después de cumplir 1 año de edad, si el niño es VIH-positivo, tendrá que ir a la clínica para control y exámenes de sangre cada 3 meses hasta que cumpla 24 años de edad. Si después de cumplir 1 año de edad se comprueba que el niño es VIH-negativo, tendrá que ir a la clínica para control y exámenes de sangre una vez al año hasta que cumpla 24 años de edad. (Este estudio ha sido modificado para incluir a los lactantes que no están infectados por el VIH y para dar seguimiento a los pacientes hasta la adultez).

Número esperado de participantes: 4150

Por ser un estudio logitudinal, el PACTG 219C, ha dado paso a otros experimentos. Un ejemplo es el estudio, The Prevalence of Pain in Pediatric Human Immunodeficiency Virus, que se realizó entre el 1 de enero de 1996 a diciembre 31 de 1999. Aunque parezca absurdo decirlo, era una prueba para medir el "dolor" en niños con SIDA.

Para dicho experimento se seleccionaron 985 niños HIV positivo y se separaron por variables demográficas: género, raza (blanco, no-hispanos, negros, no-hispanos, hispanos) y peso al nacer. El resultado para estas variables fue lo siguiente:

The odds of a report of pain for females were 66% greater than for males. Increasing age was significantly associated with increased reports of pain. The odds of a report of pain for children age 5 to 11 were increased 69% compared with those under age 5. Among adolescents (age 12 and older) the odds of a report of pain were doubled compared with those for participants under the age of 5. Finally, the odds of a report of pain for black, non-Hispanic participants were 37% lower than for white, non-Hispanic participants.

Otro experimento es el PACTG P 1021 - Estudio para determinar si la emtricitabina tomada una vez al día con efavirenz y didanosina no hace daño y es eficaz para los niños infectados por el VIH tratados con pocos medicamentos contra el virus o ninguno - actualizado en agosto de 2004. Este experimento es un ejemplo de las pruebas "coctel" que mencionara Scheff en su artículo. El propósito es el siguiente:

El propósito de este estudio es determinar si la emtricitabina (FTC), el efavirenz (EFV) y la didanosina (ddI) tomados juntos una vez al día no hacen daño y son eficaces a largo plazo para los pacientes pediátricos infectados por el VIH tratados con pocos medicamentos contra el virus o con ninguno.

Detalles:

El tratamiento de los pacientes infectados por el VIH comprende una combinación de productos de diferentes grupos de medicamentos contra el virus. En la actualidad, la combinación preferida es de 2 inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de los nucleósidos (NRTI) y 1 inhibidor de la proteasa (PI). Para los niños, este tratamiento puede ser demasiado complicado o los productos pueden ser demasiado difíciles de tomar. De manera que es necesario buscar otras combinaciones eficaces y fáciles de tomar. Un estudio hecho en adultos ha mostrado que la FTC y la ddI (NRTI) tomadas una vez al día junto con EFV, un inhibidor de la transcriptasa inversa no análogo de los nucleósidos (NNRTI), son eficaces y se toleran bien. En este estudio se analizará la combinación de FTC con EFV y ddI en los niños.

Este es un estudio para determinar si un medicamento no hace daño y es eficaz para un pequeño número de pacientes. Los pacientes se agruparán según la edad: Grupo 1: Pacientes mayores de 90 días (3 meses) y menores de 3 años en la fecha de ingreso al estudio. Grupo 2: Pacientes de 3 a 12 años de edad. Grupo 3: Pacientes de 13 a 21 años de edad. Los pacientes recibirán FTC, EFV y ddI juntos una vez al día. Se someterán a varios exámenes de sangre para determinar la concentración de medicamentos contra el VIH en la sangre en un período de 24 horas a las 2 semanas y en otras ocasiones si fracasa el tratamiento. Para evitar muchos pinchazos, se puede colocar en una vena del brazo una pequeña aguja que permite sacar sangre en repetidas ocasiones (esto se llama set de bloqueo de heparina) y se deja en su lugar durante ese período. Estos exámenes se repetirán 4 semanas después de cualquier cambio del tratamiento. Se harán otros exámenes de sangre y de orina a las 2 y 4 semanas y cada 4 semanas de ahí en adelante.

EXPERIMENTOS EN SUELO BORICUA

Colaborador: José Manuel Torres Santiago

Experimentos de los norteamericanos con los patriotas
puertorriqueños. Lo mismo hicieron con el prócer Pedro Albizu Campos
cuando lo torturaron quemándole con rayos los pies.

  I. El caso del Dr. Cornelius P. Rhoads

  El jueves 12 de noviembre de 1931, el técnico de
  laboratorio Luis Baldoni encuentra al pie de su
  microscopio en el Hospital Presbiteriano de El Condado
  en San Juan, donde trabajaba en un proyecto de
investigación científica, una carta escrita por el médico
  norteamericano Cornelius P. Rhoads, dirigida a su
  amigo F.W. Stewart, que vendría a constituir uno de los
  documentos básicos del diferendo entre la
  puertorriqueñidad y la americanización de Puerto Rico.

  Los historiadores tradicionales, la llamada 'nueva
  historia' y la élite intelectual rara vez han confrontado
  responsablemente el contenido de la carta de Cornelius
  P. Rhoads. La excepción a la regla corresponde al
  historiador Pedro I. Aponte Vázquez, quien ha
  denunciado el caso en varias publicaciones; sobre todo
  en sus libros Yo acuso y Crónica de un encubrimiento.
  La carta del doctor Rhoads, a juzgar por el contenido,
  revela que el dicho doctor Rhoads, además de haber
  llegado junto a un equipo de científicos a estudiar la
  anemia en Puerto Rico, tenía una agenda secreta que
  por un descuido suyo vino a conocerse y a descubrir
  que la Fundación Rockefeller estaba patrocinando los
  experimentos de un grupo de médicos asesinos con
  vocación de genocidas.

  La carta escrita por el doctor Rhoads a su amigo F.W.
  Stewart causó conmoción y terror en Puerto Rico, no
  sólo por lo que en la misiva confesaba, sino porque
  tenía de cómplices a otros médicos y al mismísimo
  Departamento de Salud de Puerto Rico, que el pueblo
  terminó llamándole 'Departamento de Matanza'. La carta
  es todavía un insensible y abominable documento vivo
  de lo que la invasión americana ha hecho en Puerto
  Rico y de cómo los crímenes contra los
  puertorriqueños cometidos por científicos
  norteamericanos han quedado impunes. Sesenta y tres
  (63) años después de haberse escrito, la carta del
  doctor Cornelius P. Rhoads tiene aún vigencia por lo
  que acaba de revelar el Departamento de Energía del
  Gobierno de los Estados Unidos, de que los científicos
  norteamericanos han estado experimentando con
  sujetos humanos, inyectándoles elementos radiactivos
  o irradiándolos, sin que éstos estuvieran conscientes
  de que los estaban usando de conejillos de indias. La
  admisión de que se han estado haciendo esos
  experimentos hace además justicia histórica a Pedro
  Albizu Campos, quien desde la Cárcel de La Princesa
  en San Juan denunció en 1951 que estaba siendo
  irradiado y que Puerto Rico estaba siendo usado de
  laboratorio por la ciencia norteamericana.

  La carta del doctor Cornelius P. Rhoads es prueba
  irrefutable de que desde los años de 1930 los
  puertorriqueños han sido utilizados por médicos
  norteamericanos en sus experimentos científicos sin el
  menor sentido ético y sin ninguna compasión humana
  por las personas afectadas en dichos experimentos. La
  carta es ciertamente macabra y repugnantemente
  racista. Produce ira, porque los crímenes que confesó
  el médico asesino quedaron impunes y porque las
  autoridades hicieron muy poco para que éste fuera
  enjuiciado. 'Los puertorriqueños... -escribió el doctor
  Rhoads en su carta- son sin duda la raza de hombres
  más sucia, haragana, degenerada y ladrona que haya
  habitado este planeta. Uno se enferma de tener que
  habitar la misma isla que ellos. Son peores que los
  italianos. Lo que la isla necesita no es trabajo de salud
  pública, sino una marejada o algo para exterminar
  totalmente a la población. Entonces pudiera ser
  habitable. Yo he hecho lo mejor que he podido para
  acelerar el proceso de exterminación matando 8 y
  trasplantándole cáncer a algunos otros. Esto último no
  ha causado muertes todavía... El asunto de considerar
  el bienestar de los pacientes no tiene aquí ninguna
  importancia -de hecho los médicos se deleitan con la
  tortura y el abuso de los infortunados sujetos."

  Como es obvio, en esta carta el doctor Rhoads le
  confiesa a su amigo F.W. Stewart el asesinato de 8
  personas y el haberle trasplantado cáncer a otros.
  Supongo que el lector está pensando que por estos
  delitos confesados de su puño y letra, este médico de
  seguro fue acusado de asesinato y de intento para
  cometer asesinato y que fue sentenciado a largos años
  de cárcel. Pero desafortunadamente no fue así. Nada le
  sucedió al doctor Cornelius P. Rhoads. Las autoridades
  coloniales del país, sobre todo el Departamento de
  Salud y el Departamento de Justicia, permitieron que el
  médico asesino y genocida escapara a los Estados
  Unidos. Se hizo una investigación trililí donde se le
  absolvió sin formularle acusación y sin celebrarles
  juicio. Ni tan siquiera se le llamó a testificar por lo que
  había escrito. No solamente se el exoneró, sino que se
  pasó por alto el axioma jurídico que dice que ' a
  confesión de hechos, relevo de prueba'.

  Claro está, el caso sirvió para alertar el país y a los
  puertorriqueños de la generación del treinta respecto a
  la misión de los americanos en Puerto Rico. No eran ni
  los mecenas ni los salvadores que se habían pintado en
  la proclama del General Nelson Miles, cuando éste
  invadió el país por el puerto de Guánica el 25 de julio de
  1898, y cuando al golpe de los cañones conquistadores
  se apropiaron piráticamente del territorio nacional de
  Puerto Rico y de la vida y la hacienda de los
  puertorriqueños.

  Como en todo lo que ha tenido que ver con la defensa
  de la nacionalidad y la puertorriqueñidad, le tocó a
  Pedro Albizu Campos hacer la denuncia de estos
  hechos criminales mediante la publicación en la prensa
  del país de la carta del doctor Rhoads junto a una
  declaración jurada del técnico de laboratorio Luis
  Baldoni, donde éste relataba las circunstancias que se
  produjeron cuando se descubrió la carta y de cómo el
  médico trató de sobornarlo y callarlo. Albizu también
  envió al Vaticano y a los países del mundo para que se
  conocieran las prácticas genocidas que los Estado
  Unidos, vía la Fundación Rockefeller, realizaba en
  Puerto Rico con sujetos puertorriqueños.

  El doctor Rhoads, a juzgar por la declaración de Luis
  Baldoni, era un hombre sin escrúpulos. Su práctica
  médica, según la describe Baldoni, causa asco por la
  escasa profilaxis científica y por la ausencia de
  sensitividad. Después de describirlo como 'un hombre
  de modales bruscos y de pocas palabras', Baldoni dice
  del médico lo siguiente: 'Que el doctor Cornelius P.
  Rhoads se dedicaba a la investigación de la anemia y
  del sprue; tomaba muestras de sangre a los pacientes
  de las orejas y de las venas del brazo; para este fin
  usaba generalmente una jeringuilla de diez centímetros
  cúbicos, la que esterilizaba de vez en cuando, a
  intervalos de días; la jeringuilla y la aguja las ponía
  sobre el maletín expuestas a todo contacto; que el
  promedio de muestras de sangre que diariamente el
  doctor Cornelius P. Rhoads tomaba no era menos de
  diez; que nunca desinfectó ni esterilizó la jeringuilla o
  la aguja después de usarlas en un paciente antes de
  extraer la muestra a los próximos pacientes; que se
  limitaba a lavar la jeringuilla con agua corriente de la
  pluma y luego, con solución salina para sacarle la
  sangre, y después con agua de la pluma otra vez para
  remover la sal; que cuando había mucho trabajo, para
  ahorrar tiempo usaba agua de la pluma solamente...'

  II. Las torturas radioactivas usadas
  contra Albizu

  Las acciones del doctor Rhoads
  incendiaron la ira de Albizu, quien se dio
  de inmediato a la tarea de denunciar las
  prácticas frankesteinianas que estaban
  teniendo lugar en los laboratorios del
  Hospital Presbiteriano  con el aval de la Fundación Rockefeller.
Eso, en la  política, agitó el odio que el gobierno norteamericano y
  sus intermediarios coloniales en Puerto Rico sentían
  contra Albizu. Sin embargo, lo que no sabía Albizu al
  denunciar al médico asesino era que él mismo, veinte
  años después, sería víctima de similares
  'experimentos' en la Cárcel de La Princesa. No era
  ciertamente un conejillo de indias sino que se le quería
  eliminar 'científicamente', porque con su nacionalismo
  ponía en peligro la presencia norteamericana en el
  Caribe y la América del Sur. Contra Albizu se intentó el
  asesinato por diversos medios, casi todos asociados
  con la ciencia o la medicina.

  Cuando era prisionero de los Estados Unidos en la
  Cárcel de Atlanta, Georgia, le pusieron de 'compañero
  de celda' a un preso tuberculoso. Tal preso tuvo la
  nobleza de decírselo, que no sabía por qué lo habían
  sacado de su celda aislada de la población penal para la
  de Albizu, a quién tenían en confinamiento solitario y a
  quien le rotaban la guardia de turno por temor a que
  con su verbo los volviera a su lado. Ese fue el primer
  intento para destruir a Albizu estando en la cárcel.
  Cuando fue excarcelado en 1943 y condenado a cumplir
  cuatro años de su sentencia suspendida, que cumplió
  en la ciudad de Nueva York, se comprobó que en la
  cárcel había contraído tuberculosis pero que había
  superado la enfermedad. Ni qué decir que en su estadía
  en Nueva York estuvo hospitalizado en el Columbus
  Hospital hasta casi extinguir su condena. Las torturas
  en la penitenciaría de Atlanta le habían causado una
  condición cardiaca.

  Albizu, una vez cumplidas sus sentencias, regresó a
  Puerto Rico el 15 de diciembre de 1947. Conocida es la
  rebelión que lidera en octubre de 1950 y que le ganó
  fama mundial por los ataques armados de los rebeldes
  nacionalistas contra el gobernador de Puerto Rico, Luis
  Muñoz Marín, el presidente de los Estados Unidos,
  Harry S. Truman, y contra la Cámara de Representantes
  en 1954. Cuando lo capturan y lo hacen prisionero en
  1950, lo someten a confinamiento solitario en un
  calabozo y a un régimen alimentario deficiente y de
  escasa nutrición en la Cárcel de La Princesa en San
  Juan. Todavía no había pasado un año de su
  encarcelamiento cuando hace la primera denuncia de
  que está siendo irradiado y que está sintiendo en su
  organismo los efectos de dicha radiación. Sobre el
  particular hizo una extensa declaración grabada ante el
  doctor Rafael Troyano de los Ríos, el 22 de mayo de
  1951, que el gobierno mantuvo secuestrada hasta
  recientemente que fue liberada y publicada. Esa
  declaración sirvió pare que el entonces Secretario de
  Justicia de Puerto Rico, José Trías Monge, enviara a la
  celda de Albizu a un siquiatra para que le declarara
  'loco', como en efecto hizo, faltando a las más
  elementales normas de la ética médica y del
  diagnóstico científico. Este fue uno de los más viles
  recursos que usó el régimen de Luis Muñoz Marín en su
  servidumbre cipaya para eliminar el apóstol
  antiimperialista.
  Lo declararon 'loco', porque se protegía
  con toallas húmedas para protegerse de
  la radiación. 'Loco', porque enseñó los
  estigmas que la radiación dejara en su
  cuerpo: quemaduras ulceradas e
  hinchazón en la piernas, quemaduras en
  sus órganos sexuales y en todo su
  cuerpo, además de la dermatitis aguda
  que las radiaciones le habían causado.
  Para los incrédulos hay que señalar que
  cuando fue ingresado a la Cárcel de La Princesa, el
  único mal que padecía era el efecto del gas de las
  bombas lacrimógenas en sus ojos, con las cuales fue
  atacado en su hogar de la calle Sol esquina Cruz en el
  Viejo San Juan, cuando fue capturado luego de un
  dramático encuentro armado con policías y guardias
  nacionales.

  No era una denuncia gratuita ni los delirios de un
  enfermo mental. Albizu fue consistente en su denuncia
  y un médico cubano certificó que el prócer nacionalista
  estaba siendo irradiado. En el mes de diciembre de
  1952, el abogado Juan Hernández Vallé, Presidente del
  Consejo de Defensa de Don Pedro Albizu Campos,
  presentó la denuncia ante las naciones del mundo en
  un documento titulado 'Petición y Alegato solicitando
  de las Naciones Unidas que se designe una comisión
  que investigue el trato cruel e inhumano de que es
  objeto el patriota puertorriqueño Dr. Pedro Albizu
  Campos encarcelado en San Juan de Puerto Rico'. Es
  imposible resumir dicho documento en este espacio.
  Pero es importante conocer la parte que recoge la
  denuncia de las radiaciones de que era objeto y a las
  que estuvo sujeto el prócer nacionalista. En el alegato
  del abogado Hernández Vallé se dice que: 'Sostiene
  Don Pedro Albizu Campos que constantemente se le
  provoca en su organismo una ola de calor. Que se le
  atacan los órganos vitales; la cabeza, la nuca, los oídos,
  los ojos. Se provoca, sostiene, una alta presión
  artificial. Los ataques están encaminados a debilitarlo,
  quemarlo, desesperarlo, a producir en él un colapso. Se
  trata de provocar un ataque cerebral o del corazón. El
  plan, sostiene Don Pedro Albizu Campos, es matarlo,
  sin asumir nadie la responsabilidad, ocasionándole una
  muerte que se pueda alegar es del corazón o una
  hemorragia cerebral que resulte en una hemiplejia
  -parálisis- o en su muerte. Sostiene Don Pedro Albizu
  Campos que lo denunciado por él no constituye un
  problema médico. Que sólo puede serlo
  incidentalmente. Que es, sostiene, un caso de física
  nuclear. Que un perito en la materia no tendría que
  examinarlo a él; que bastaría que se practicase -con
  equipo adecuado- una investigación sobre el terreno. El
  caso que se denuncia, dice, constituye el linchamiento
  a la altura de la era atómica.'

  El caso no se quedó a nivel de la denuncia o la espera
  de que quienes sometían Albizu a las radiaciones se
  investigaran a sí mismos. Albizu y su abogado, el
  licenciado Juan Hernández Vallé, el Partido Nacionalista
  y la esposa de Albizu, Laura Meneses, llevaron la
  denuncia del caso más allá de las fronteras
  puertorriqueñas; no sólo a la prensa nacional sino a la
  extranjera que publicó las hoy día históricas fotografías
  que muestran las estigmas de las radiaciones en las
  piernas y el cuerpo de Albizu. Pero esto no fue
  suficiente, sino que a la raíz del indulto de Albizu, el 28
  de septiembre de 1953, su esposa, que vivía asilada en
  Cuba, pidió a un médico Cubano, el Dr. Orlando Daumy,
  que viniera a Puerto Rico a examinar al patriota. Sobre
  el particular escribe la señora Meneses: 'El Dr. Daumy
  era Presidente de la Asociación Cubana de
  Cancerología, un experto en radiaciones. Me informó al
  regresar, que 1) las lesiones que presentaba Albizu
  eran quemaduras producidas por radiaciones; 2) que su
  sintomatología correspondía a la de una persona que
  había sido intensamente radiada...' En obvia alusión a
  los carceleros y al siquiatra que había declarado 'loco' a
  Albizu, el doctor Daumy le informó a la señora Meneses
  'que raras veces había encontrado a una persona de
  tanto vigor mental'. Pero, con todo y esto, las
  denuncias de Albizu de que estaba siendo irradiado las
  usaron los testaferros coloniales para lanzar y sostener
  la especie de que estaba 'loco'.

  Ciertamente hasta cómo se le conduciría a la muerte
  predijo Albizu. Porque estando encarcelado sufrió un
  ataque cerebral que lo dejó paralítico y sin habla. Hay
  que señalar que cuando sufrió este ataque cerebral no
  se le prestó asistencia médica inmediata, sino que lo
  llevaron al hospital, tarde, cuando ya el ataque había
  causado daño físico permanente a su persona y lo
  dejaba lisiado para siempre, paralítico y sin habla hasta
  la hora de su muerte en 1965. Debe saber también el
  lector que las acusaciones que hacía Albizu, de que
  estaba siendo irradiado, no procedían de una
  suposición ni de la imaginación de un loco alucinado.
  Porque Albizu era un hombre de ciencias y educado en
  estas. Entre los títulos académicos que Albizu obtuvo
  en Harvard University estaba el de ingeniero químico.
  No era, pues, un lego de las ciencias naturales. Albizu
  también estuvo al tanto de los primeros estudios que
  se hicieron de la energía atómica y conocía las
  proyecciones de los usos bélicos de la radiación. Fue el
  primero que denunció el genocidio demográfico y la
  devastación ecológica en Puerto Rico, mucho antes de
  se formaran los especialistas en esta disciplinas. Por
  ejemplo, denunció que el neomalthusianismo en Puerto
  Rico no era un proyecto científico de control
  poblacional, sino que era un plan para la exterminación
  del puertorriqueño. 'Quieren la jaula (el territorio
  nacional), pero no a los pichones' (los puertorriqueños),
  llegó a decir en una de sus célebres adscripciones
  irónicas. Se refería al hecho de que mientras se
  controlaba la natalidad de los puertorriqueños, por otro
  lado se permitía el ingreso masivo de extranjeros en
  Puerto Rico.

  Ahora que el Departamento de Energía del gobierno de
  los Estado Unidos ha declarado que se han estado
  haciendo experimentos desde 1940 y que se irradiaron
  prisioneros en los establecimientos carcelarios, sería
  bueno que se abriera una investigación exhaustiva
  donde se aclaren las denuncias de Don Pedro Albizu
  Campos. Es de elemental justicia realizar dicha
  investigación o producir la documentación secreta que
  sobre Albizu mantiene el gobierno de los Estados
  Unidos. Los puertorriqueños que conocen su caso,
  cuando el Departamento de Energía anunció de los
  experimentos que habían realizado científicos
  norteamericanos, unánimemente dijeron que Albizu
  tenía razón.